Almaceneros en alerta: “El bolsillo del laburante no da más” y las ventas se desploman
Los almaceneros lanzan una advertencia crítica: las ventas se derrumban y los clientes solo llegan a comprar lo básico. ¿Estamos al borde de un colapso mayor en la economía de los barrios? Un dirigente del sector revela por qué el futuro prometido le genera más temor que esperanza.
La crisis económica golpea con fuerza a los comercios de cercanía en todo el país, y Santiago del Estero no es la excepción. Los almaceneros enfrentan una caída dramática en las ventas mientras los clientes apenas pueden comprar lo indispensable. Fernando Savore, vicepresidente de la Federación Nacional de Almaceneros, advirtió sobre el riesgo de una “estanflación” y criticó las promesas oficiales de recuperación.
En una entrevista con Radio Panorama de Santiago del Estero, Savore pintó un panorama desolador para el sector. Los primeros meses del año 2026 muestran una “evidente y pronunciada caída en las ventas”, un fenómeno que atribuye directamente a los constantes aumentos en los precios de los alimentos y productos básicos.
¿Qué está pasando en los almacenes?
La situación es tan crítica que los comerciantes se ven obligados a “reinventar el negocio” día a día para poder sobrevivir. Savore fue contundente al describir la realidad del consumidor: “El bolsillo del laburante no da más”. Esta presión sobre los ingresos familiares se traduce en un consumo limitado a lo estrictamente necesario, dejando de lado cualquier compra adicional.
El dirigente no solo habla de una recesión, sino de un escenario aún más complejo. Para él, el país se encuentra “al borde de una estanflación”, un término económico que combina el aumento generalizado de precios (inflación) con un estancamiento total de la actividad productiva. Esta combinación es particularmente destructiva para el comercio minorista.
Un futuro incierto y promesas en duda
Frente a los mensajes oficiales que anticipan una mejora, Savore mostró un profundo escepticismo. Mencionó haber escuchado la promesa de que “el segundo semestre vamos a ver la luz al final del túnel”, pero su respuesta fue cargada de ironía y preocupación: “Esperamos no sea una locomotora de frente”.
Esta declaración refleja la desconfianza del sector ante la posibilidad de que la esperada recuperación no se concrete, o peor aún, que la situación empeore. La advertencia del vicepresidente de los almaceneros sirve como un termómetro claro de la economía real, lejos de las estadísticas macroeconómicas, y muestra cómo la crisis se vive en cada barrio de Santiago del Estero y el país.
El llamado de atención es claro: sin un alivio concreto para el poder adquisitivo de las familias, el comercio de proximidad, pilar de la economía barrial, continuará en un estado de emergencia. La reinvención forzosa de la que habla Savore es la lucha diaria de miles de pequeños comerciantes por mantenerse a flote en un mar de incertidumbre.