Alquilar se vuelve un lujo: la suba duplicó la inflación y ya hay regiones donde el incremento supera el 5%
Los alquileres volvieron a superar el 4% en julio y duplicaron la inflación general. ¿Qué regiones sufrieron los mayores aumentos? Los datos que exponen la brecha.
Mientras el IPC marcó 2,1% en julio, los inquilinos sufrieron aumentos de hasta 5,3% según la región. El relevamiento de Inquilinos Agrupados expone una brecha que no da tregua: en cuatro de las seis zonas del país, el alquiler avanzó al doble o más que la inflación general.
El costo de alquilar una vivienda sigue pisando el acelerador. Según los datos que acaba de difundir Inquilinos Agrupados, durante julio los precios de los alquileres treparon entre 2,7% y 5,3% dependiendo del punto del país, mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubicó en apenas 2,1%. La conclusión es contundente: ninguna región quedó por debajo del índice general y en la mayoría de los casos el incremento fue el doble o más.
¿Cuánto subió el alquiler en cada región?
El informe de Inquilinos Agrupados desglosó los porcentajes por zona y el panorama es desigual pero siempre por encima del IPC:
El Noroeste se llevó la peor parte, con un aumento del 5,3%. Le siguieron el Noreste con 4,4%, la región Pampeana con 4,2% y el Gran Buenos Aires con 3,9%. En el otro extremo, Cuyo registró un 2,8% y la Patagonia un 2,7%, valores que, aunque más bajos, todavía superan la inflación general.
En el Noroeste, el alquiler avanzó más de dos veces y media que el promedio de los precios de la economía. La comparación con el IPC deja en evidencia que el costo de la vivienda se convirtió en uno de los principales factores de presión sobre los bolsillos de los hogares.
El impacto del DNU 70/23
Desde la derogación de la Ley de Alquileres mediante el DNU 70/23, las organizaciones de inquilinos vienen advirtiendo sobre las consecuencias de la desregulación. La libertad para pactar plazos, moneda y mecanismos de actualización, lejos de traer alivio, generó una mayor incertidumbre y redujo las referencias para discutir los valores de los contratos.
En la práctica, la mayoría de los nuevos acuerdos establecen ajustes trimestrales o cuatrimestrales atados al IPC, aunque también aparecen otras modalidades. Pero el problema de fondo es que, aun cuando los contratos utilicen el IPC, los precios de entrada de los nuevos alquileres y las renegociaciones pueden avanzar por encima del promedio de la economía.
¿Por qué la inflación general no alcanza?
El Gobierno celebra la desaceleración de la inflación como el principal logro de su programa económico. Sin embargo, para quienes alquilan, ese número no refleja la realidad. Cuando el alquiler sube 4% o 5% en un mes en el que los precios promedio aumentan poco más de 2%, la desaceleración se percibe de manera muy distinta.
El pago mensual de la vivienda tiene un carácter fijo: no se puede reducir ni postergar. Por eso, cuando ese gasto aumenta por encima de los ingresos, el ajuste termina trasladándose a otros rubros. Los relevamientos de consumo ya muestran que las familias recortaron gastos en alimentos, salidas, indumentaria y bienes durables para poder afrontar el alquiler.
La situación se agrava si los salarios no acompañan. Si el alquiler aumenta 4% mensual y los ingresos crecen a un ritmo inferior, la proporción del sueldo destinada a la vivienda se incrementa, incluso con una inflación general a la baja. Para un hogar que destina entre un tercio y la mitad de sus ingresos al alquiler, la evolución de este rubro tiene un impacto mayor que el promedio de todos los bienes y servicios de la canasta.