Alquiler en Salta: pagan el techo y después no saben cómo estirar la plata hasta fin de mes
La inflación dio un respiro, pero en Salta el alquiler se llevó todo: el 63% de los lectores que alquilan asegura que después de pagar el techo le quedan menos de $300.000… o directamente nada. El dato que explica por qué la baja no se siente en el bolsillo.
En Salta, pagar el alquiler dejó de ser solo un gasto mensual: se convirtió en el punto de partida de una cuenta que casi nunca cierra. Una encuesta semanal que la web de Que Pasa Salta hizo entre sus lectores dejó un dato que duele: el 63% de los que alquilan termina el pago del alquiler con menos de $300.000 en el bolsillo o, directamente, sin un peso disponible.
La pregunta que se les hizo fue simple: "Después de pagar alquiler, ¿cuánta plata te queda para pasar el mes?". El 41% de los votos se concentró en la opción "menos de $300.000". Pero hubo un número aún más duro: el 22% respondió que no le queda "nada".
El resto del tablero se reparte así: el 23% dijo conservar entre $300.000 y $600.000, mientras que apenas el 14% aseguró disponer de más de $600.000 después de cubrir el alquiler.
La inflación bajó, pero la vivienda no
El último IPC que publicó el INDEC marcó una inflación nacional del 1,7% mensual en agosto. El organismo también mide por regiones y Salta integra el Noroeste argentino (NOA).
Ahí aparece la letra chica que explica por qué la desaceleración de la inflación no se traduce automáticamente en alivio para el bolsillo salteño. En el NOA, la inflación interanual llegó al 34%, pero el rubro Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles trepó un 50,1% en doce meses. Es decir, avanzó más de 16 puntos porcentuales por encima del nivel general de la región.
Esa brecha no es un detalle para quien alquila. El propio INDEC incluye dentro del capítulo vivienda los gastos de alquiler, expensas y servicios públicos de electricidad, gas y agua.
Qué significa que la inflación baje
Hay una aclaración que conviene hacer: que la inflación baje no quiere decir que los precios bajen. Significa que, en promedio, están aumentando a una velocidad menor. El problema aparece cuando los ingresos disponibles no alcanzan para absorber todo lo que se acumuló durante los meses anteriores.
Para cientos de familias salteñas, esa diferencia se traduce en una carrera que se corre todos los meses: primero el techo, después la comida, el transporte y los servicios. Y, cada vez más seguido, con menos margen para el resto.