Alta Gracia: un kiosquero reaccionó a un ataque con arma blanca y el desenlace terminó en el hospital
En medio de un forcejeo y una puñalada, un comerciante de Alta Gracia tomó una decisión extrema. Lo que sucedió después y el impactante relato del hombre que solo quería trabajar.
Un comerciante de Alta Gracia, Córdoba, se defendió a tiros de un asaltante que lo apuñaló dentro de su propio local durante la madrugada. El violento episodio, que duró apenas 15 segundos, dejó al delincuente herido e internado.
El hecho ocurrió cerca de las 4 de la madrugada del domingo en el kiosco que Nicolás, la víctima, había abierto hacía apenas dos semanas y media. Según su relato, el asaltante ingresó al comercio y lo abordó de manera directa y agresiva.
“Fue una situación fea que no se la deseo a nadie. Uno lo único que hace es trabajar”, afirmó el kiosquero en diálogo con medios locales. El hombre describió que el delincuente lo tomó del brazo y le exigió dinero de inmediato.
La escalada de violencia en cuestión de segundos
En medio del forcejeo, la situación se agravó rápidamente. El atacante sacó un arma blanca y atacó a Nicolás. “Tenía un objeto punzante, tardó un segundo en sacarlo y me apuñala. Me decía ‘dame la plata'”, recordó el comerciante.
El kiosquero insistió en que intentó calmar al agresor y evitar una mayor violencia. “Le insistí varias veces que no tenía y que se fuera”, explicó. Sin embargo, las súplicas no fueron escuchadas y recibió un puntazo.
Fue en ese momento crítico cuando Nicolás decidió actuar. “Cuando me dijo ‘dame la plata o te apuñalo’ me pega un puntazo. Ahí saco la pistola y le efectúo el disparo”, detalló sobre los segundos que cambiaron todo.
El instinto de supervivencia de un padre de familia
Al justificar su reacción, el comerciante apeló al miedo y a su responsabilidad familiar. “Estaba consciente y tranquilo, pude mantener la calma y reaccionar porque sentí miedo por mi vida. Era él o yo”, sostuvo con crudeza.
El pensamiento en sus seres queridos fue determinante en ese instante. “Si me pega una puñalada tengo tres hijos y mi mujer”, afirmó, revelando el motor de su defensa.
Tras el disparo, el asaltante logró huir del lugar, pero su escape fue breve. Fue atendido y derivado al Hospital de Urgencias de la ciudad de Córdoba, donde quedó internado para recibir tratamiento.
Las secuelas de una noche traumática
Mientras el agresor se recupera en el hospital, Nicolás enfrenta las consecuencias emocionales del enfrentamiento. “Estoy mal, pero tranquilo por cómo actué. Soy un laburante. A todos nos pesa esto”, confesó el hombre.
El kiosquero, quien intentaba progresar con su nuevo emprendimiento comercial, mostró una contradicción humana tras el episodio. Expresó preocupación por el estado de su atacante, a pesar de no arrepentirse de su acción defensiva.
“Abrimos hace dos semanas y media, estamos intentando progresar. De todo corazón espero que el chico esté bien. No me arrepiento, pero espero que esté bien”, fueron sus palabras, cerrando el relato de una madrugada que jamás olvidará.
La investigación por el intento de robo y la posterior legítima defensa continúa su curso, a la espera de las declaraciones del herido y la recolección de pruebas en el lugar de los hechos.