Amamantar no es solo dar de comer: la Maternidad revela el secreto detrás del vínculo

¿Sabías que amamantar va mucho más allá de alimentar? Una especialista de la Maternidad revela cómo el vínculo emocional se construye incluso cuando no hay lactancia.

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Amamantar no es solo dar de comer: la Maternidad revela el secreto detrás del vínculo
Amamantar no es solo dar de comer: la Maternidad revela el secreto detrás del vínculo

En plena Semana Mundial de la Lactancia Materna, especialistas de la Maternidad de Tucumán salen a remarcar algo que muchos pasan por alto: amamantar es un acto que va mucho más allá de la alimentación. Detrás de cada pecho o mamadera se esconde un universo emocional que define la relación entre madre e hijo.

La licenciada Sofía Casella, jefa de la Unidad de Salud Mental de la Maternidad, fue la encargada de poner el foco en esta perspectiva integral que contempla lo físico, pero también lo emocional y vincular.

¿Qué ocurre realmente durante la lactancia?

Casella explicó que, aunque solemos imaginar que el momento de amamantar es solo un instante en el que el bebé recibe alimento, desde la psicología y el psicoanálisis sabemos que ahí ocurre algo mucho más profundo. El niño no solo recibe leche: recibe una mirada, una voz, un abrazo y la sensación de estar protegido.

“Cada vez que el adulto responde a las necesidades del bebé con sensibilidad y disponibilidad, le transmite un mensaje fundamental: ‘Estoy aquí para vos’. Esa experiencia repetida es la base sobre la que el niño irá construyendo su mundo emocional”, sostuvo la profesional.

¿Y si no se puede amamantar?

Uno de los puntos más sensibles que abordó la especialista es qué pasa cuando la lactancia materna no es posible. En ese sentido, fue contundente: el vínculo no depende de la forma de alimentación, sino de la calidad del encuentro.

“Ya sea con lactancia materna o con mamadera, cuando hay presencia, afecto y una respuesta sensible a las necesidades del niño, también se fortalece un apego seguro”, afirmó Casella.

La Maternidad cuenta con un consultorio de lactancia materna que brinda asesoramiento y seguimiento desde el nacimiento y durante el puerperio, con un equipo interdisciplinario que integra Salud Mental, Servicio Social y Neonatología.

El consumo problemático, un desafío creciente

En el marco de la Semana de la Lactancia, también se organizó un taller para la comunidad hospitalaria sobre un tema que preocupa cada vez más: la lactancia y el consumo problemático de sustancias.

Casella señaló que se registró un incremento de situaciones de consumo durante el embarazo y el puerperio, por lo que la institución trabaja en protocolos junto a otras entidades del país. Ante la detección de consumo, puede ser necesario suspender transitoriamente la lactancia, siempre según la evaluación profesional.

“Es importante comprender que, si por alguna circunstancia se tiene que suspender la lactancia, esto no significa que se suspenda el vínculo”, remarcó la especialista.

El poder del contacto piel a piel

Cuando la lactancia no puede concretarse, el equipo de Salud Mental acompaña la construcción del vínculo materno-filial a través del contacto piel a piel, la mirada, la voz y la presencia. Estas herramientas permiten sostener el encuentro incluso sin amamantamiento.

En los casos donde no hay impedimentos, la Maternidad, como hospital amigo de la madre y el niño, promueve el inicio temprano de la lactancia y el contacto piel a piel desde la primera hora de vida.

“Se puede igualmente facilitar y trabajar en la vinculación materna, que no necesariamente tiene que estar con la lactancia. Esto se puede hacer por medio del contacto piel a piel, que es muy importante realizarlo y promoverlo en las unidades de internación”, explicó Casella.

La especialista insistió en que criar no es buscar la perfección, es ofrecer un espacio donde un niño pueda sentirse visto, escuchado, contenido y querido. La lactancia, en ese marco, es una práctica beneficiosa, pero su sostenimiento depende de factores psíquicos, vinculares, sociales y estructurales.

Por eso, el acompañamiento profesional es clave para que cada familia transite este proceso sin presiones y con información adecuada, entendiendo que los primeros vínculos dejan huellas profundas y que en ellos comienza a escribirse la historia emocional de cada persona.

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