Añatuya celebró 65 años de historia con una misa que dejó un mensaje para el futuro
La Diócesis de Añatuya cumplió 65 años y lo celebró con una misa presidida por el cardenal Vicente Bokalic. Pero el mensaje que dejó el arzobispo durante la homilía apuntó a algo más que el pasado: habló de los desafíos que vienen y del rol de los más pobres. ¿Qué dijo exactamente?
La Iglesia Catedral de Añatuya fue escenario de una de las celebraciones más importantes del año para la comunidad católica local. En el marco de los 65 años de la Diócesis, se realizó una Eucaristía de acción de gracias que reunió a fieles, sacerdotes y representantes de comunidades del interior.
La ceremonia fue presidida por el cardenal Vicente Bokalic, arzobispo de Santiago del Estero y primado de la Argentina, quien estuvo acompañado por numerosos sacerdotes de la Diócesis de Añatuya y también por religiosos visitantes.
Una celebración con fuerte presencia de fieles
Además de los sacerdotes, participaron de la misa numerosos fieles de Añatuya y representantes de distintas comunidades del interior diocesano. La Eucaristía se transformó en un espacio de agradecimiento por el camino recorrido durante estas seis décadas y media, pero también en una instancia para renovar el compromiso evangelizador.
Bajo el lema "Somos comunidad que nace del Bautismo y crece con la misión", los presentes renovaron su acción de gracias por la historia recibida, su compromiso bautismal y la misión que tienen por delante.
El mensaje del cardenal Bokalic
Durante su homilía, el cardenal invitó a "realizar una memoria agradecida y esperanzada de la historia de la Diócesis". No se trató solo de una mirada hacia el pasado, sino de una oportunidad para reconocer la presencia y la acción de Dios a lo largo del camino recorrido.
Bokalic destacó que la historia de la Iglesia de Añatuya debe impulsar a la comunidad a proyectarse hacia el futuro con nuevos desafíos y entusiasmo, confiando en que el Señor continúa acompañando y llamando a caminar con esperanza y apertura a la acción del Espíritu.
El cardenal también puso especial énfasis en el compromiso con los más pobres y necesitados. Recordó que todos los integrantes de la Iglesia están llamados a participar activamente de la misión y a poner al servicio de la comunidad los dones recibidos.
En esa línea, señaló que nadie es dueño de la misión ni de la Iglesia, sino que todos son discípulos y misioneros llamados a colaborar desde el lugar que les corresponde para que el Evangelio continúe llegando a todos.
El legado de los primeros obispos
La celebración también sirvió para poner en valor el legado de quienes fueron protagonistas de la historia diocesana. Hubo una referencia especial a Mons. Jorge Gottau, primer obispo de Añatuya, figura clave en los inicios de la Diócesis.
De esta manera, la comunidad de Añatuya cerró uno de los momentos centrales de sus festejos por los 65 años, con una mirada puesta en la historia pero también en los desafíos que vienen.