Andan en moto todo el día y facturan más de un millón: cuánto les queda en el bolsillo a los riders de San Juan
Se los ve pasar todo el día en moto y muchos creen que el delivery deja una fortuna. Pero cuando el rider de San Juan descuenta la nafta, los arreglos y los días flojos, el número que queda en el bolsillo cuenta otra historia.
En el Gran San Juan hay alrededor de 800 repartidores de delivery, según la estimación de Cristian Guevara, referente de Riders Unidos. La actividad se volvió una salida laboral para cientos de personas, pero la cuenta final no es la que parece: para superar el millón de pesos por mes hay que pedalear fuerte, meter jornadas de hasta ocho horas y descontar gastos que se comen buena parte de lo recaudado.
Cuántos son y cuánto pagan por viaje
Guevara calculó que en el Gran San Juan trabajan aproximadamente 800 repartidores entre las distintas aplicaciones que operan en la provincia. Es un número estimado por el propio referente, no un registro oficial. Dentro de la agrupación que están armando, en tanto, ya reúnen a unos 500 riders.
El pago por pedido depende de los kilómetros y de la tarifa que fija cada plataforma. Un viaje de cuatro o cinco kilómetros puede pagarse entre $1.500 y $1.700, aunque las diferencias son enormes. "Te puede pagar $800 un pedido, como te puede pagar $3.000 o $4.000, depende de los kilómetros", contó Guevara.
Por eso la cantidad de entregas no lo es todo: también pesa la distancia hasta el local y hasta el cliente, y las demoras que se producen cuando la comida todavía no está lista. El representante de Riders Unidos agregó que las aplicaciones cobran porcentajes a los comercios, a los compradores y a los propios repartidores, aunque desde la agrupación todavía no hicieron un cálculo preciso de cuánto retiene cada plataforma.
Hasta 40 pedidos en un día
La meta habitual es completar entre 25 y 30 entregas en una jornada de seis a ocho horas, aunque no siempre se logra. Los lunes y martes, los días más flojos, apenas se llegan a 10, 15 o 20 pedidos. Los fines de semana la cosa cambia: Guevara contó que un sábado trabajó ocho horas y completó 35 entregas; al día siguiente, con una jornada de ocho a diez horas, llegó a hacer entre 35 y 40.
Los tiempos de espera en los comercios también condicionan el total: mientras el pedido no sale, el repartidor queda parado sin poder avanzar con otro viaje. Aun así, muchos trabajan de lunes a lunes para llegar con los ingresos.
La organización de los horarios depende de cada aplicación. En PedidosYa, según Guevara, hay que elegir turnos disponibles de acuerdo con un sistema de asignación y al ranking que ocupa cada rider, así que no se puede conectar en cualquier momento. En Rappi, en cambio, la modalidad es más flexible y no exige ese esquema previo.
El millón que se desinfla con la nafta
Según el cálculo de Guevara, un repartidor puede generar entre $1 millón y $1.200.000 por mes. Pero esa cifra es lo que entra, no lo que queda. El combustible es uno de los golpes más duros: él destina cerca de $300.000 mensuales a nafta porque usa una moto de mayor cilindrada. Para motos más chicas, el gasto ronda entre $250.000 y $300.000 al mes.
A eso hay que sumarle mantenimiento, arreglos mecánicos, neumáticos y cualquier desperfecto que obligue a parar. También los gastos cotidianos en la calle, como comprar algo para comer o tomar mientras se trabaja. Con esos números, solo la nafta puede representar hasta una cuarta parte de un ingreso de $1.200.000, sin contar reparaciones.
El estado de la moto define si el trabajo rinde o no. Guevara cambió la suya hace tres meses porque el vehículo anterior le generaba tantos problemas que buena parte de lo que ganaba terminaba en el mecánico. "Con la otra moto no me convenía trabajar. Trabajaba para arreglar la moto y nos pasa a un montón de chicos", relató. Hay repartidores que prácticamente usan sus ingresos para mantener la moto en condiciones y poder seguir saliendo.
Por qué muchos buscan otro empleo
Cubrir los gastos de la actividad empuja a varios a complementar el delivery con otra ocupación. El propio Guevara da clases de kickboxing y tiene su escuela, una actividad que le permite sumar para los gastos personales y familiares. La situación se complica para quienes tienen hijos y deben afrontar gastos que van más allá de lo básico: ropa, calzado y otros elementos del hogar achican todavía más lo que queda.
En ese contexto, Guevara consideró que muchos repartidores aceptarían un empleo registrado si tuvieran una alternativa estable. Un sueldo fijo y un vehículo que no dependa de generar ingresos les permitiría evitar parte de los costos que hoy cargan.
Trabajar todos los días tampoco significa elegir libremente los descansos. En las plataformas con turnos, la disponibilidad horaria está atada al sistema de asignación y a la selección previa. Si un rider decide no usar un turno que ya tiene asignado, puede esperar que otro lo tome, explicó Guevara.
El seguro que existe pero no siempre responde
A los gastos cotidianos se suma el riesgo de pasar horas en la calle. Un accidente puede dejar al repartidor sin trabajar varios días y, al mismo tiempo, generarle gastos médicos o de reparación de la moto.
Guevara afirmó que las aplicaciones cuentan con seguros para sus repartidores, pero sostuvo que acceder a esa cobertura desde San Juan es complicado. Según su testimonio, hay que iniciar un trámite a través de la plataforma, presentar documentación sobre el accidente y esperar una resolución para saber si corresponde un pago por los días sin trabajar. El procedimiento puede estirarse y no hay una oficina física en la provincia donde hacer las gestiones. Por eso cuestionó que la existencia del seguro no siempre se traduzca en una respuesta rápida para los trabajadores sanjuaninos.
La falta de una cobertura médica de fácil acceso en la provincia es, justamente, uno de los motivos que impulsaron la creación de Riders Unidos. La agrupación comenzó a organizarse con el acompañamiento de abogados y busca reunir a repartidores de distintas aplicaciones para conocer sus derechos y mejorar sus condiciones laborales. Guevara reconoció que el grupo está en una etapa inicial y que sus integrantes recién empiezan a informarse sobre los pasos para consolidar la organización.