Anemia que no mejora y dolores que no dan tregua: los síntomas que pueden esconder un cáncer de la sangre
El hematólogo Cristian Seehaus puso el foco en los síntomas que muchos confunden con otras dolencias y que pueden retrasar el diagnóstico del mieloma múltiple durante meses. Qué señales deberían llevar a una consulta y por qué el especialista habla de una verdadera revolución en los tratamientos.
El mieloma múltiple es una de las enfermedades oncohematológicas más frecuentes, pero sigue siendo una gran desconocida para buena parte de la población. El hematólogo Cristian Seehaus advirtió que sus primeras señales pueden confundirse con muchas otras patologías, lo que retrasa el diagnóstico meses o incluso años.
En el marco de septiembre, mes de concientización sobre enfermedades hematológicas poco frecuentes, el especialista puso el foco en esta patología y en la importancia de reconocer sus manifestaciones para llegar a un diagnóstico temprano.
Las señales que encienden la alarma
“El mieloma múltiple es una enfermedad que puede dar anemia, puede dar dolores en los huesos, puede dar fracturas o insuficiencia renal, entre otras cosas”, explicó Seehaus. Esa variedad de síntomas hace que algunos pacientes tarden seis meses, un año o más en recibir un diagnóstico definitivo.
El hematólogo remarcó que una anemia sin causa determinada o que no responde a los tratamientos habituales debe motivar una investigación más profunda. Lo mismo ocurre con dolores óseos persistentes, fracturas poco frecuentes, insuficiencia renal o infecciones que se repiten sin una explicación clara.
Frente a estos cuadros, la recomendación es consultar primero al médico de cabecera, que evaluará la situación y derivará al hematólogo si corresponde. “Ante una anemia sin una causa clara, un dolor óseo que no mejora con el tiempo o una fractura tal vez no habitual”, señaló Seehaus, debe considerarse una evaluación especializada, sobre todo si además hay alteraciones renales o infecciones recurrentes.
Cómo se confirma el diagnóstico
El proceso puede comenzar con análisis de sangre como el proteinograma y el dosaje de inmunoglobulinas. Cuando los resultados generan sospecha, se suman estudios por imágenes: tomografía, PET-TC o resonancia magnética. En algunos casos también se realiza una punción de médula ósea para medir la presencia de células plasmáticas vinculadas a la enfermedad.
Seehaus precisó que el mieloma múltiple aparece principalmente en adultos mayores, con mayor frecuencia entre los 65 y 75 años, aunque también se diagnostica en personas más jóvenes, incluso entre los 30 y 60. Aclaró que no se hereda directamente de padres a hijos y que hoy no se recomienda hacer estudios de detección indiscriminados en toda la población: la clave está en que el médico sospeche la enfermedad ante determinadas manifestaciones clínicas.
Una “revolución” en los tratamientos
Uno de los cambios más profundos de las últimas décadas se dio en las opciones terapéuticas. Hace 20 o 30 años las alternativas eran muy limitadas; hoy existen numerosas drogas aprobadas para tratar el mieloma múltiple.
El tratamiento depende de la edad, el estado general del paciente y el momento de la enfermedad. En personas jóvenes pueden usarse esquemas combinados de medicamentos y, en ciertos casos, un trasplante autólogo de médula ósea. A eso se suman distintas formas de inmunoterapia: anticuerpos monoclonales, biespecíficos, conjugados y terapias CAR-T, en las que se modifican células del propio paciente para que el sistema inmunológico ataque la enfermedad.
“Estamos ante una revolución de los tratamientos”, afirmó Seehaus. Sin embargo, planteó que el gran desafío sigue siendo el acceso: aunque en Argentina los pacientes pueden recibir terapias novedosas, persisten obstáculos administrativos y burocráticos que demoran su llegada.
El objetivo, indicó, es alcanzar la remisión y preservar la calidad de vida, para que el paciente mantenga sus actividades y se reduzcan problemas como la anemia, el dolor o las consecuencias de las fracturas. Por eso insistió en que detectar la enfermedad a tiempo permite actuar antes de que aparezcan daños que condicionen la vida durante largos períodos.
También destacó el acompañamiento de las organizaciones de pacientes, entre ellas la Fundación Argentina de Mieloma Múltiple. “Es una enfermedad que hoy en día con los nuevos tratamientos se puede tratar”, resumió Seehaus, y remarcó que existen profesionales capacitados y espacios que mantienen informados y acompañados a los pacientes y sus familias durante todo el proceso.