Apagó la música, discutió, lo apuñaló y ahora le bajan la pena: el motivo que dio la Cámara
Emanuel Rojas apagó la música, encaró a Oscar Gutiérrez y la discusión en Corcovado terminó con un apuñalamiento. Un jurado lo declaró culpable y la jueza le dio 15 años. Pero la Cámara encontró un argumento para bajarle la pena: lo que los dos habían bebido esa noche.
La Cámara redujo de 15 a 12 años la condena contra Emanuel Rojas por el homicidio simple de Oscar Gutiérrez, ocurrido durante una discusión en Corcovado. El argumento que inclinó la balanza: el alcohol que había consumido antes del hecho.
El fallo tomó como base un planteo de la defensa, que sostuvo que la ingesta no justifica el crimen ni vuelve inimputable al condenado, pero sí altera los frenos inhibitorios a la hora de medir la culpabilidad.
Cómo fue el hecho
Todo ocurrió el 3 de septiembre de 2024 en una vivienda del barrio Abrojal, en Corcovado. La reunión se extendió durante varias horas y el alcohol estuvo presente desde el arranque.
Según quedó reconstruido, Rojas apagó la música y encaró a Gutiérrez. La discusión derivó en una pelea a puño cerrado y terminó con Rojas apuñalando a la víctima.
Un jurado popular lo declaró culpable. En abril, la jueza técnica le impuso una pena de quince años de prisión.
El planteo de la defensora
La defensora explicó que no existe una norma escrita que determine cuánto incide el alcohol en una conducta, porque no opera igual en todas las personas. Lo que hay, dijo, es doctrina y antecedentes en los que se valoró que alguien alcoholizado no puede conducirse con los mismos parámetros.
Sobre esa base, señaló que en el derecho penal la ingesta siempre fue un factor que reduce la culpabilidad, por una comprensión parcial de los propios actos.
La letrada aclaró que eso no llega a la inimputabilidad. Para ese escenario, sostuvo, hacen falta una historia clínica y un consumo permanente acreditado, no la foto del día del hecho.
El cuestionamiento a la prueba
El agravio central de la defensa es anterior y apunta a la prueba. La defensora planteó que nunca se acreditó en tiempo y forma que su defendido estuviera alcoholizado, porque no se le extrajo sangre al momento del hecho como marca el protocolo habitual en este tipo de investigaciones.
De ahí se desprende su objeción más fuerte. Cuestionó que se haya sostenido que Rojas se aprovechó de la ingesta alcohólica de la víctima, cuando en esa reunión todos habían bebido cerveza, vino y otras bebidas, algo que según dijo quedó registrado en las inspecciones oculares y en los testimonios del debate.