Apareció “Yayi” Cuello y la Justicia tiró por tierra la teoría del secuestro: qué dijo él
¿Secuestro o decisión propia? El joven apareció sano y salvo tras cinco días y su declaración cambió el rumbo de la causa. Los detalles que dejaron helada a la Justicia.
Darío “Yayi” Cuello, el joven de 27 años que mantuvo en vilo a Tilisarao durante cinco días, apareció con vida y su relato desmoronó las versiones que hablaban de un secuestro. La Justicia confirmó que no hay elementos para sostener esa hipótesis y ahora apunta contra quienes difundieron rumores sin respaldo.
El martes por la tarde, unas vecinas del barrio encontraron a Cuello, que estaba siendo intensamente buscado desde el jueves anterior. Tras ser revisado en el hospital, el joven declaró ante la Fiscalía y contó que se había ocultado por decisión propia en un campo cercano a su casa.
¿Qué hizo durante esos cinco días?
Según su testimonio, la primera noche la pasó debajo de un puente y después se movió por una zona próxima al cementerio. Dijo que no volvió antes porque “no se sentía bien” y temía que lo retaran. Escuchaba los rastrillajes, pero elegía no salir. Recién regresó cuando el hambre pudo más.
El informe médico no halló lesiones compatibles con una retención forzada. Apenas escoriaciones menores, sin marcas de ataduras ni signos de haber estado privado de la libertad.
La Justicia pone la lupa en los rumores
El procurador general Eduardo Cadelago Filippi fue contundente: “No hay elementos para pensar en un secuestro”. Y apuntó contra las versiones que circularon durante la búsqueda, que hablaban de secuestro, homicidio e incluso amenazas, todo sin sustento. Esas especulaciones generaron tensión frente a un establecimiento rural. “Se estaba incitando a la violencia”, advirtió.
La Fiscalía ya adelantó que convocará a quienes difundieron esas versiones para que expliquen de dónde sacaron esa información, ya que el propio Cuello negó haber sido víctima de un delito.
La causa sigue abierta
A pesar del desmentido, la investigación no se cierra. Se ordenaron nuevas medidas para verificar el recorrido que describió el joven y se investiga una mención que hizo sobre una persona a la que dijo temer, aunque por ahora no hay vinculación comprobada con su desaparición.
El operativo de búsqueda fue descomunal: más de 100 personas, drones, aviones, canes y rastrillajes por amplias zonas rurales. “Nunca vi algo así”, admitió el procurador, que reconoció que todos los esfuerzos se concentraron en lugares donde el joven finalmente no estaba.
El dato final es tan simple como inquietante: Cuello pasó esos días a pocas cuadras de su casa. Y no quería ser encontrado.