Apoyo con condiciones: UTEP respaldó la diplomatura en IA pero puso el foco en el salario docente
La UTEP dio el visto bueno a la diplomatura en IA, pero lanzó un dardo directo al bolsillo de los docentes. ¿Alcanza con una computadora cuando el sueldo no llega?
Más de 11 mil docentes y directivos se inscribieron en la diplomatura en Inteligencia Artificial para la Enseñanza y la Innovación Educativa, impulsada por el Gobierno de San Luis junto con la Universidad Austral y la Universidad de La Punta. Pero el sindicato UTEP advierte que, por más innovadora que sea la propuesta, el verdadero problema sigue siendo el salario.
La capacitación, que otorga puntaje docente y se cursa de manera virtual, también promete la entrega de computadoras a quienes la completen. Un combo que, según el secretario general de la Unión de Trabajadores de la Educación Pública (UTEP), Carlos Peralta, explica el alto número de inscriptos.
¿Por qué se anotaron tantos docentes?
Peralta reconoció que la gran demanda era esperable: “Todas las capacitaciones son buenas y no podemos ir en contra de lo que se viene, que es la inteligencia artificial”. Sin embargo, señaló que muchos docentes se inscribieron por el puntaje y por la posibilidad de acceder a una computadora. “Hoy una computadora ronda el millón de pesos y muchos docentes no pueden comprarla con el sueldo que tienen”, agregó.
El dirigente dejó claro que la iniciativa no resuelve el problema de fondo. “Si me das una computadora, pero no puedo llegar a fin de mes, el problema de fondo sigue siendo el salario”, sentenció.
Falta de diálogo y reclamos sindicales
Peralta también cuestionó que el Gobierno provincial no convocara a los gremios antes de lanzar el programa. “Hemos sido críticos, pero también llevamos propuestas. No solamente marcamos los problemas”, afirmó. Para el sindicato, la falta de consulta en políticas educativas clave es una constante que debe revertirse.
IA en las aulas: ¿aliada o enemiga?
Pese a las críticas, el sindicalista reconoció que la inteligencia artificial llegó para quedarse. No obstante, pidió utilizarla con criterio y sin reemplazar el trabajo pedagógico. Advirtió que un uso excesivo puede afectar el pensamiento crítico de estudiantes y docentes, y sostuvo que la tecnología debe complementar la tarea educativa, no sustituirla.