Aprendieron un oficio en Santa Cruz Puede: lo que se llevan a casa estos jóvenes de la Escuela Especial N° 14
¿Qué fabricaron los estudiantes de la Escuela Especial N° 14 que ya tiene fecha de venta al público?
El taller de carpintería de Santa Cruz Puede, en las afueras de Río Gallegos, se llenó de aserrín, herramientas y risas. Estudiantes con discapacidad de la Escuela Especial N° 14 participaron de una jornada de capacitación laboral en la que no solo aprendieron a trabajar la madera: se llevaron un oficio y, sobre todo, una cuota de independencia.
Los chicos, que asisten a los turnos mañana, tarde y vespertino, se pusieron los elementos de seguridad y se sumergieron en un proceso productivo completo. La idea había nacido de ellos mismos apenas pisaron el taller: fabricar portacelulares de madera.
Del corte al producto terminado
El trabajo no fue improvisado. Los alumnos cortaron, lijaron, biselaron y ajustaron cada pieza con ranuras milimétricas para que el celular se pueda cargar mientras se reproduce un video. La precisión sorprendió a más de uno.
Pero la destreza no quedó ahí. En otro sector del taller exhibieron tablas para asado y picadas, personalizadas con fresadora y bordes biselados, y condimenteros o “frutos salados” ensamblados con cola y clavadoras neumáticas, junto al personal técnico de la planta.
Los verdaderos protagonistas contaron su experiencia al móvil conjunto de LU12 AM680 y La Opinión Austral. Carlos, uno de los más experimentados, explicó que estaban haciendo “soportes para el celular”. Recordó que hace dos años hizo un curso de carpintería donde construyó “una mesa y una silla para eso de los bares”, y cuando le preguntaron si la había regalado, fue directo: “no, lo vendí”. Sobre su nuevo portacelular, dejó abierta la posibilidad de venderlo: “capaz que lo venda”.
Miguel también aportó lo suyo. “El año pasado tuve carpintería”, contó, y aclaró que ahora cursa panadería, donde aprendió a “hacer todos los panes de los países”. De aquella experiencia con la madera conserva un “portarrollo del baño para el papel” que tiene en su casa. Sobre esta nueva capacitación, fue sincero: “Esta es la primera vez que vengo a la capacitación y me gusta”. Y confesó un contraste con su rutina: “siempre estoy todo el día en mi casa con el celular”. Por eso, su soporte tiene un destino fijo: “Esto no lo voy a vender. Me lo voy a dejar yo, lo voy a pintar y lo voy a dejar cheto”.
Francisco también destacó la utilidad del invento. “Yo lo pondría también en mi casa, lo pondría en la mesa cuando quiera ver video o algo”, dijo, y señaló la ranura inferior: “Y acá pongo para cargar el celu”. Para él, la experiencia fue reveladora: “Para mí es mi primera vez… puedo ver la diferencia que se puede limar y todas las cosas que cambia”. Viene de otros rubros dentro de la escuela y recordó su paso por la cocina: “Estuve en panadería el año pasado con la profe Susana y bueno, ahí se puede aprender mucho de lo que es panadería, pastelería… bizcocho, bizcochuelo, pan y esas cosas”.
Leo puso el acento en el trabajo en equipo. Al describir su tabla para asado, contó: “Con los chicos de acá, con los profes, lo lijamos… con la fresadora le hicimos los diseños, cada chico le hace el diseño que quiere”. Esa pieza, tan argentina, quedará en su casa: “Lo voy a dejar en mi casa”. También mostró un condimentero y explicó la técnica: “Lo clavamos con la máquina y lo pegamos en las puntas”. Antes de despedirse, agradeció: “Agradecer a la escuela… a los profes, a la escuela que consiguió esto, que te da este edificio aparte de la madera y del trabajo”.
La muestra anual y el cierre de un círculo virtuoso
Los objetos terminados se trasladan a la sede escolar, donde los jóvenes les darán el pintado y barnizado final. La comunidad de Río Gallegos podrá comprarlos durante la muestra anual de la Escuela Especial N° 14, que se realizará en noviembre en Posadas 753, cerca de la Unidad Segunda de Bomberos. Allí montarán estands para la venta al público, cerrando el proceso que va desde la idea hasta la comercialización.
La jornada terminó con un gesto de pertenencia. El titular de Santa Cruz Puede, Gustavo Sívori, junto al trabajador Javier, entregó remeras institucionales a cada alumno participante, un símbolo de integración entre estudiantes y operarios.
Consultado por La Opinión Austral, Sívori reflexionó sobre el rol social de la empresa estatal: “Nosotros lo miramos desde el punto de vista de la empresa y la responsabilidad social que tiene toda empresa para devolver algo a la sociedad de todo lo que nos da”. Y profundizó sobre la inclusión: “Apostamos a acercarnos a la gente, en este caso los chicos con discapacidad, es mejor aún todavía porque todos tenemos una responsabilidad de integrar, de hacer políticas de integración. Así que estamos contentos. Lo hacemos una vez por semana, eso no afecta la producción, al contrario, creemos que estamos llevando adelante una mirada integral de lo que puede hacer una empresa del estado, no solo producir, sino también brindar algún servicio para que nuestros jóvenes tengan capacitación más allá de sus capacidades”.
Sobre cómo recibe el personal estas jornadas, fue contundente: “los mismos trabajadores de la carpintería industrial. Creo que uno se se siente mucho mejor haciendo estas cosas. Así que estamos contentos”.
En cuanto al futuro de la empresa, Sívori adelantó: “Nosotros tenemos dos o tres proyectos. Este lo llamamos el año de aquilatarse, de sentar bases, de hacer cosas, de profundizar lo que tenemos, pero hay dos o tres indicaciones del gobernador que que vamos a ver si avanzamos”. Y precisó los rubros: “Son rubros que están relacionados con el con disposición ambiental, otros están relacionados con la estación de servicio EPA de La Esperanza. Así que hay algunas cosas interesantes que estamos tratando de sacar adelante en un contexto complicado que no es solo complicado de la provincia, es complicado del país, pero bueno, haciendo cosas”.