Aprendió de su madre una lengua que todos creían muerta: la historia que se apaga en Entre Ríos
Blas Jaime guardó durante décadas un secreto que su madre le había confiado en El Pueblito. Cuando decidió contarlo, ya no había vuelta atrás: lo que hizo después cambió la historia de una lengua que todos daban por muerta.
Blas Wilfredo Omar Jaime, reconocido como el último chaná parlante, murió este jueves a los 92 años en Paraná. Había nacido en 1934 en El Pueblito, cerca de Nogoyá, y dedicó buena parte de su vida a conservar una lengua indígena que se consideraba extinguida desde hacía alrededor de dos siglos.
El conocimiento le llegó por vía familiar: lo aprendió de su madre, su abuela y su bisabuela. Durante décadas mantuvo ese saber en silencio, hasta que entendió que había llegado el momento de romperlo y comenzó a transmitirlo para impedir que desapareciera con él.
Una lengua que volvió del olvido
El chaná era dado por muerto por los registros oficiales. La persistencia de Jaime, sin embargo, cambió esa historia: sus palabras quedaron registradas en grabaciones, en investigaciones académicas y en un diccionario que construyó junto a Viegas Barros.
Ese trabajo permitió que el conocimiento recibido de sus antepasadas quedara preservado para las generaciones siguientes, después de un silencio que se había prolongado por más de doscientos años.
El último adiós
Según se informó, Blas Jaime será velado en su domicilio de barrio El Morro, en la capital entrerriana. Su muerte pone fin a la vida de un hombre que, sin buscarlo, se convirtió en el guardián de una lengua que muchos creían perdida para siempre.