Aprendió español con Messi como única referencia y hoy enseña árabe en Paraná
¿Qué fue lo primero que supo Abdul sobre la Argentina cuando llegó sin hablar una palabra de español? La respuesta tiene que ver con Messi, pero lo que vino después de esa anécdota es lo que realmente sorprende.
Abdul Wahab Al Khabaz tiene 19 años, llegó desde Medio Oriente junto a su familia y hace dos años vive en la capital entrerriana. Estudia, da clases de árabe y prepara la vuelta de un emprendimiento gastronómico.
La historia de Abdul arranca lejos de Entre Ríos. Dejó Siria cuando tenía alrededor de ocho años, en medio de la compleja situación que atravesaba su país, y después vivió en Líbano. Más tarde llegó a la Argentina con su familia y desde hace dos años reside en Paraná.
El desembarco no fue sencillo. "Fue complicado porque no sabía nada de la cultura argentina", recordó en diálogo con Elonce. Tampoco hablaba español y, entre risas, admitió cuál era su único conocimiento sobre el país: "Lo único que sabía era que Messi era argentino. Yo era muy fan de Messi".
Con el tiempo aprendió el idioma y recibió el acompañamiento de la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) para conocer las costumbres locales. Sobre la decisión familiar de instalarse acá, destacó la seguridad y la recepción que encontraron: "Es un país muy tranquilo y seguro. Acá la gente no te juzga".
Estudiar, enseñar y mantener las raíces
Hoy Abdul estudia en una institución educativa católica pese a profesar la religión musulmana. Según explicó, la diferencia de credos nunca fue un obstáculo: "Ellos me respetan y yo también los respeto". No participa de las prácticas religiosas cristianas, pero valora la posibilidad de conocer otras creencias y responder las inquietudes de sus compañeros sobre el islam.
La adaptación también se apoyó en los vínculos que construyó. "Mis compañeros me explican" cuando desconoce alguna palabra, contó. Incorporó rápido expresiones y modismos argentinos y sobre sus amigos más cercanos aseguró: "Son como mi familia".
Con Siria mantiene lazos fuertes: allí viven sus abuelos, tíos y otros familiares. Aunque le gustaría volver para reencontrarse con ellos, aclaró que por ahora no piensa radicarse otra vez en su país de origen.
El mate fue otra coincidencia cultural que encontró entre Argentina y Medio Oriente. En Siria también se toma, aunque de otra manera: cada persona usa su propio recipiente y no lo comparte. "Tomamos un vaso chiquito y cada uno solo, por respeto", explicó.
Además de estudiar, enseña árabe en el Club de la Unión Árabe, en calle España de Paraná. Las clases están abiertas a personas sin conocimientos previos. "Primero explico qué es la cultura árabe para que tengan una idea del idioma y después empiezo con las letras", detalló.
La gastronomía ocupa un lugar central en la familia. Su padre trabaja como chef de comida árabe en Buenos Aires y en su casa predominan preparaciones tradicionales como shawarma y empanadas árabes. Abdul también adoptó sabores locales: entre sus comidas argentinas preferidas mencionó la milanesa, el guiso y el asado.
Ahora, junto a su familia, prepara una nueva etapa de Shawarma House, un emprendimiento de gastronomía árabe que retomará su actividad. Su madre estará a cargo de buena parte de las preparaciones y ya comenzó a transmitirle sus conocimientos culinarios.