Aprobación histórica en la madrugada: el cambio que divide aguas en el Congreso
¿Qué cambia realmente en la protección de los glaciares argentinos? Los detalles de la reforma que desató horas de debate y dividió al Congreso en una votación ajustada.
Una sesión maratónica que superó las once horas culminó con la sanción de una reforma clave impulsada por el Gobierno nacional, generando reacciones encontradas y movilizaciones en las calles. La Cámara de Diputados de la Nación Argentina aprobó la modificación de la Ley de Glaciares poco antes de las 02:30 de la madrugada, con 137 votos a favor, 111 en contra y 3 abstenciones.
El recinto parlamentario fue escenario de fuertes cruces entre oficialismo y oposición durante el extenso debate. La presencia de Karina Milei en la sesión fue interpretada como una señal del peso estratégico que el Ejecutivo asignó a esta iniciativa, considerada fundamental dentro de su esquema de promoción de inversiones.
¿Qué implica la reforma sancionada?
La modificación introduce cambios significativos en el control sobre recursos hídricos asociados a glaciares y ambientes periglaciares. El nuevo marco legal habilita una mayor participación de las provincias en la administración y regulación de estas áreas sensibles.
Entre los principales objetivos de la reforma se encuentran reforzar el rol provincial en la gestión de recursos hídricos vinculados a zonas glaciares, redefinir criterios de intervención sobre áreas periglaciares, facilitar el desarrollo de proyectos productivos —especialmente mineros y energéticos— en regiones cordilleranas, y articular la normativa con el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).
¿Por qué genera tanta controversia?
Desde el oficialismo se sostiene que la reforma no elimina la protección de los glaciares, sino que ordena competencias entre Nación y provincias y genera condiciones para atraer inversiones en sectores estratégicos. Argumentan que se trata de una actualización necesaria para el desarrollo económico del país.
En contraste, la oposición y organizaciones ambientalistas advierten que los cambios podrían reducir restricciones existentes sobre actividades extractivas en zonas sensibles y afectar reservas de agua dulce consideradas estratégicas. Las movilizaciones frente al Congreso y en distintas provincias reflejaron el rechazo de estos sectores a la modificación legal.
Con la aprobación en Diputados, la reforma quedó formalmente sancionada y pasa a integrar el nuevo marco legal vigente sobre protección y uso de áreas glaciares en la Argentina, marcando un punto de inflexión en la política ambiental del país.