Apuntó su lente infrarrojo hacia una galaxia lejana y lo que vio dejó helados a los astrónomos
El Telescopio James Webb fotografió la Galaxia del Calamar (M77) a 35 millones de años luz, revelando detalles ocultos por el polvo. Las imágenes muestran su núcleo activo y posibles dos agujeros negros supermasivos.
El Telescopio Espacial James Webb volvió a sorprender al mundo. Esta vez, apuntó sus instrumentos hacia la Galaxia del Calamar y reveló secretos que el polvo cósmico había ocultado durante décadas. La imagen es tan nítida que parece un laboratorio galáctico.
La Squid Galaxy, también conocida como M77 o NGC 1068, se encuentra a unos 35 millones de años luz de la Tierra. Según Science Alert, en su centro hay un agujero negro supermasivo que arde “vorazmente”. “Debido a su relativa proximidad y a su gran brillo, esta galaxia es un excelente laboratorio para comprender la dinámica turbulenta de su núcleo activo”, explicaron los científicos.
¿Por qué el James Webb pudo ver lo que otros telescopios no?
El problema principal era la gran cantidad de polvo que rodea a la galaxia, que dificultaba las observaciones en longitudes de onda ópticas. Pero el JWST, con sus instrumentos infrarrojos y su posición en el espacio, logró atravesar esas partículas y obtener una imagen sin precedentes.
Las capturas muestran una franja de estrellas, gas y polvo que cruza el centro de la galaxia espiral. La comparación entre la foto del Hubble (2013) y la del James Webb es impactante: la nitidez de la segunda revela detalles que antes eran invisibles.
Un dato curioso: las cuatro líneas anaranjadas que aparecen en la imagen no son parte de la galaxia, sino “picos de difracción generados por el propio telescopio”, aclararon los expertos.
¿Qué descubrió el James Webb en la Galaxia del Calamar?
Las nuevas observaciones permitieron medir con mayor precisión la masa del núcleo de M77: se estima que es 13 millones de veces la masa del Sol. Pero lo más impactante es que hay evidencias de que en el centro no hay uno, sino dos agujeros negros supermasivos.
La galaxia fue descubierta en 1780 e inicialmente catalogada como una nebulosa. Ahora, gracias al JWST, los astrónomos pueden estudiar su turbulenta dinámica interna como nunca antes.
Los interesados pueden descargar las imágenes desde el sitio web de la Agencia Espacial Europea dedicado al James Webb.