El Salaíto define este sábado su continuidad en la Primera C y a la hinchada le toca jugar su propia final desde la tribuna: lo que está en juego no es solo un partido, sino un año entero de competencia. Lo que necesita para no quedarse afuera.
El Salaíto se juega la temporada entera en noventa minutos. Este sábado, desde las 14, Argentino recibe a Defensores de Glew en el José Martín Olaeta con una sola consigna: no perder. Si gana o empata, sigue en la Primera C. Si cae, se queda sin categoría por un año.
El partido corresponde a la definición por la permanencia de cara a la temporada 2027 y será dirigido por Mateo Bocaccia. Además, se podrá seguir por la pantalla de LPF Play, que televisa el encuentro.
La ida dejó todo abierto
El fin de semana pasado, en el Glorioso de Parque Roma, la serie arrancó con un 1-1 que dejó la balanza inclinada a favor del conjunto de barrio Sarmiento. Esa igualdad le otorga ventaja deportiva al equipo rosarino: por eso le alcanza con repetir un empate para conservar su lugar en la divisional.
La matemática es simple y a la vez implacable. Un triunfo o una paridad mantienen a Argentino en la Primera C; una derrota lo condena a la desafiliación por una temporada completa, sin competencia oficial en la categoría.
Un club que se juega algo más que tres puntos
Más allá de cómo llegó a esta instancia, con un certamen en el que peleó abajo y sufrió para no hundirse en la tabla de posiciones, en el Salaíto pesa la historia. La obligación no nace del presente sino de su trayectoria y, sobre todo, de su gente.
Esa hinchada que lo quiere ver protagonista de los torneos, y no rogando por quedarse, es el motor que empuja al equipo en una tarde decisiva. No hay margen de error: Argentino tiene todo por ganar y un año de fútbol por perder.