Argüello anticipó qué le espera a Milei ahora que Trump perdió el Congreso
El exembajador en Washington volvió al país con una advertencia picante: Milei se alineó con Trump, no con Estados Unidos. Y ahora que el republicano perdió el Congreso, el respaldo de 20.000 millones de dólares que llegó el año pasado queda en el aire.
El exembajador argentino en Estados Unidos Jorge Argüello trazó un diagnóstico sin vueltas sobre lo que significa para Javier Milei el triunfo demócrata en las elecciones de medio término del 3 de noviembre, cuando se quedaron con las dos cámaras del Congreso estadounidense. En diálogo con El Destape Radio, fue directo: “Milei, más que alinearse automáticamente con Estados Unidos, se ha alineado automáticamente con Donald Trump”.
Argüello volvió al país hace pocos días desde Washington, donde se desempeñó en la Universidad de Georgetown. Lejos de sorprenderse con el resultado, lo consideró cantado: “Era absolutamente previsible una derrota de Trump”.
El exdiplomático lo encuadró en un fenómeno que bautizó como “la maldición de las elecciones de medio término”: la tendencia de los presidentes estadounidenses a perder bancas legislativas a mitad de mandato. Como ejemplo recordó que Barack Obama perdió 63 legisladores en 2010 y Bill Clinton 54 en 1994. Ambos, subrayó, igual lograron la reelección dos años después.
Del poder total al “pato rengo”
Para Argüello, lo que distingue el caso de Trump no es la cantidad de bancas perdidas sino el punto desde el que cae. “Donald Trump gozó de un privilegio que pocos presidentes de los Estados Unidos han tenido”, planteó: mayoría propia en la Cámara de Representantes y en el Senado, más una Corte Suprema de mayoría conservadora con seis de sus nueve jueces alineados a esa orientación, tres de ellos designados por él.
Ese escenario quedó atrás. “La derrota del 3 de noviembre lo coloca a Trump en una situación difícil, calza perfectamente con lo que los americanos llaman la figura del pato rengo”, sostuvo. Y explicó el concepto: “Es el presidente que no tiene reelección por delante, que no tiene mayoría en las cámaras, que ha caído en las encuestas de opinión y tiene por delante dos largos años que van a estar básicamente caracterizados por la negociación”.
“Trump va a tener que aprender a negociar dentro del Congreso y dentro de los poderes estatuidos”, agregó. El Legislativo recupera peso propio: el Senado vuelve a tener la última palabra sobre las designaciones del gabinete y los ascensos militares y diplomáticos, mientras que la Cámara baja puede abrir investigaciones y debe aprobar el presupuesto.
El impeachment vuelve al radar
Argüello anticipó que la palabra juicio político volverá a sonar con fuerza. “Es un fantasmita que lo vas a ver en los próximos días y a lo largo de los próximos meses crecer. A lo largo de estos dos años prácticamente se dejó de hablar del juicio político, no porque no hubiera razones para empujarlo, sino porque no había ninguna posibilidad de empezar a moverlo, ni siquiera en la Cámara baja”, afirmó.
Enumeró tres frentes posibles: el caso Epstein, el inicio de la guerra en Irán sin autorización del Congreso y los señalamientos por el enriquecimiento del entorno familiar del presidente. Aun así, puso un freno a su propio pronóstico: “Aunque no se avance o no se concrete un proceso de destitución del presidente Trump, sí creo que las palabras juicio político van a estar muy presentes”.
El efecto sobre la Argentina
Consultado por el impacto en la relación bilateral, Argüello respondió con una fórmula que repitió durante toda la entrevista: “Siempre lo accesorio sigue a lo principal”. Y la desarrolló: “Te puede ir bien mientras a lo principal le va bien, pero cuando a lo principal le va mal, ya tu situación se complica”.
Recordó el respaldo del Tesoro estadounidense durante la campaña legislativa argentina del año pasado, cuando se pusieron a disposición 20.000 millones de dólares. “Lo dijo claramente: para evitar que pierda las elecciones. O sea, un caso de un involucramiento en un proceso electoral doméstico inédito”, señaló. En aquel momento, agregó, las protestas demócratas “fueron impotentes, porque no tenían número”.
Sobre el funcionario que articuló esa operación fue categórico: “Scott Bessent ha sido la figura más importante de la administración Trump en la articulación con el gobierno del presidente Milei. Sin Bessent, lo que pasó no hubiera pasado”. Y puso en duda que el esquema pueda repetirse: “Yo no me animaría a decir que va a haber otro Scott Bessent poniendo a disposición por Twitter veinte mil millones de dólares con el explícito deseo de que la semana que viene el presidente Milei gane las elecciones”.
Como señal de lo que viene, citó al senador electo por Michigan Abdul El-Sayed, el primer senador musulmán en la historia de Estados Unidos, que derrotó al republicano Mike Rogers. Según relató Argüello, al ser consultado por una eventual nueva ayuda a países como la Argentina, El-Sayed respondió que esos fondos “tienen que dedicarse a la Seguridad Social, que está tan deteriorada en los Estados Unidos”.