El sábado sanjuanino arranca con lloviznas y 9°C de mínima, pero no todo el día será igual: hacia la tarde el cielo cambia y el termómetro trepa hasta los 23°C.
El sábado 7 de noviembre se presenta en San Juan con cielo cubierto y lloviznas desde temprano, de acuerdo con el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). La jornada tendrá una mínima de 9°C y una máxima que llegará a los 23°C.
Durante la mañana, el cielo se mantendrá con lloviznas y la probabilidad de precipitación se ubicará entre el 10 y el 40%. La temperatura rondará los 11°C y el viento soplará del sur, con velocidades de entre 13 y 22 km/h.
El cambio que llega por la tarde
Con el correr de las horas el panorama se despeja. Para la tarde se espera cielo ligeramente nublado, sin probabilidad de lluvias y con 23°C, mientras que el viento rotará al sudeste manteniendo la misma intensidad.
Ya entrada la noche, el cielo quedará despejado, la temperatura descenderá a 17°C y el viento soplará del este, más leve, con ráfagas de entre 7 y 12 km/h.
Cómo es el clima sanjuanino
San Juan tiene un clima desértico, con precipitaciones escasas, elevada aridez y una marcada oscilación térmica, tanto a lo largo del año como entre el día y la noche.
Las medias trepan a unos 32°C en enero, con máximas que superan los 39°C y pueden alcanzar picos absolutos de 44°C. En julio, en cambio, la media baja a 8°C, con heladas frecuentes y temperaturas que muchas veces caen por debajo de cero.
Ningún mes registra precipitaciones por encima de los 20 mm, y las lluvias son más probables en verano, entre diciembre y marzo.
Zonda, Sur y Norte: los vientos de la provincia
En el territorio sanjuanino soplan tres vientos zonales característicos. El Zonda llega desde el oeste, suele iniciarse con una fuerte nevada en la cordillera y arriba a la ciudad muy cálido y seco. Es más frecuente en agosto y septiembre, por el cambio de estación.
El Sur tiene dirección sureste, se da en cualquier época del año y es más habitual que el Zonda. Se trata de un viento fuerte, fresco y más húmedo que dura varios días y que en verano suele venir acompañado de tormentas. Es el que se espera para refrescar una situación previa de Zonda (síndrome prefrontal).
El Norte, en tanto, sopla con menos frecuencia y trae aire tropical cálido y húmedo.
Un territorio de montañas y oasis
La provincia abarca una superficie de 89.651 km², con un relieve montañoso de escasa vegetación que convive con fértiles oasis, ríos del deshielo cordillerano, serranías y yacimientos mineros y paleontológicos de relevancia.
El paisaje es abrupto, intercalado por zonas deprimidas donde predomina el afloramiento rocoso y escasea el suelo evolucionado. Ese suelo fértil aparece en los oasis, depresiones tectónicas rellenadas con sedimentos que transportaron los aluviones. Allí se concentra la mayor parte de la población, que desarrolla actividades primarias, secundarias, terciarias y cuaternarias. Los oasis funcionan así como verdaderos núcleos donde se enlazan las actividades y se evita la escasez de bienes y servicios, lo que permite el asentamiento permanente.