Arranca el Poncho: 10 días de tregua política y tradición en Catamarca
La 55ª edición del Poncho arranca con una tregua política que paraliza las disputas partidarias. ¿Qué secretos esconde esta fiesta que paraliza a Catamarca?
Desde este viernes y por diez jornadas, Catamarca se sumerge en la 55ª edición de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, un evento que trasciende lo artesanal y musical para convertirse en una pausa obligada en el calendario político local.
La fiesta, que los catamarqueños sienten como propia, arranca este año con un plus emocional: el domingo se vivirá la final de la Selección argentina contra España en el Predio Ferial, con una jornada especialmente organizada para alentar al equipo.
¿Qué hace tan especial a esta celebración?
El Poncho no es solo un festival de folklore y artesanías. Con los años, su agenda se expandió hasta cubrir prácticamente todas las expresiones artísticas, convirtiéndose en un fresco de la identidad catamarqueña. Además, genera trabajo e ingresos turísticos en una provincia que arrastra años de dificultades económicas.
Como toda construcción colectiva, las polémicas son parte del paisaje. Cada detalle es debatido, pero siempre prima el consenso de preservar la fiesta. Las críticas, por duras que sean, suelen ser constructivas.
La política se toma un respiro... o no tanto
En Catamarca, el Poncho es una religión sin ateos. La tregua política es obligada: todos los bandos postergan sus definiciones para después del evento, aunque no se privan de conspirar entre empanadas y locros. Figuras nacionales como Sergio Massa en 2023 o Victoria Villarruel ya aprovecharon el escenario para enviar señales.
En años electorales impares, las campañas arden después del Poncho. En los no electorales, la incógnita es si las elecciones provinciales serán en marzo u octubre. El Gobierno suele guardarse la decisión hasta último momento, manteniendo en vilo a la oposición.
Arrancan hoy diez días en los que los catamarqueños se inmunizan contra las toxinas políticas. Como diría Yupanqui: “No es de naides y es de todos”.