Los hijos de los fundadores de la Farmacia Andina recibieron la placa en la puerta del local de Luis Beltrán 1505. Uno de ellos recordó quién los guió cuando el negocio daba sus primeros pasos, y no fue un socio.
La Municipalidad de Neuquén sumó un nuevo nombre al circuito de comercios históricos de la ciudad. Se trata de la Farmacia Andina, un establecimiento que lleva medio siglo acompañando la salud de los neuquinos y que este viernes recibió su reconocimiento oficial.
La secretaria de Jefatura de Gabinete, María Pasqualini, encabezó el acto y descubrió junto a los dueños una placa artesanal en la fachada del local, ubicado en Luis Beltrán 1505. Con esta distinción, la farmacia se convierte en el comercio número 68 reconocido durante la actual gestión municipal.
De Rivadavia a las sucursales: medio siglo de crecimiento
Durante la ceremonia, Pasqualini repasó la trayectoria del negocio y recordó que sus primeros pasos fueron en la calle Rivadavia. También mencionó la expansión que la farmacia tuvo con los años, que incluyó la apertura de varias sucursales, entre ellas una en el barrio Valentina.
“Para nosotros es muy importante este reconocimiento porque son 50 años de acompañamiento a la ciudad. Somos una ciudad que viene creciendo mucho, y son estos comercios que tienen 50 años los que han acompañado ese crecimiento. Apostamos a que nos sigan acompañando por muchos años más”, sostuvo la funcionaria.
Pasqualini puso el caso en perspectiva: dentro del universo de comercios distinguidos por el municipio hay algunos que ya alcanzaron los 99 años de actividad. “Prácticamente son parte de la historia de la ciudad”, señaló al respecto.
La palabra de los herederos del legado familiar
Cristian Caterino, uno de los propietarios e hijo de los fundadores, tomó la palabra en nombre de la familia y agradeció a quienes sostuvieron el proyecto a lo largo de las décadas.
“Hacemos todo lo posible por nuestros clientes. Les agradezco principalmente a ellos, a nuestros empleados y, por supuesto, a mi viejo, que nos fue guiando con la ayuda de mi vieja”, expresó.
El dueño también habló de lo que significa continuar con el negocio que iniciaron sus padres y de las ganas de seguir creciendo. “Es muy emocionante seguir en el rubro y seguir buscando oportunidades. Siempre queremos ayudar a nuestros clientes, a nuestra gente de la ciudad”, agregó.
Eli Caterino, la otra dueña e hija de los fundadores, se refirió a lo que implica mantener un comercio abierto durante cinco décadas y puso el foco en el compromiso familiar como motor de la continuidad.
“No nos ha sido difícil sostenernos en el tiempo porque esto lo hacemos con mucho trabajo y mucha pasión. Más allá de que fue algo que nos tocó porque mis papás armaron esto, nosotros quisimos continuarlo. Entonces, podemos llevarlo adelante, siempre tratando de pensar en crecer, en qué tenemos que mejorar. Vemos las fallas y tratamos de cambiarlas”, dijo Caterino.