Arregló su celular y un desconocido la volvió loca: la pesadilla que vive una jujeña
¿Qué puede pasar después de arreglar tu celular? Una jujeña vivió un verdadero infierno: acoso, extorsión y amenazas. Conocé los detalles de esta escalofriante historia.
Una vecina de La Quiaca atraviesa una situación límite después de llevar su teléfono a reparar. Lo que parecía un simple gesto de buena fe terminó convirtiéndose en una pesadilla: un sujeto la hostiga sin descanso y hasta conoce la dirección de su casa.
La mujer radicó una denuncia formal en la policía provincial tras ser víctima de un acoso digital brutal. Según las fuentes, todo empezó cuando contestó un mensaje de un número desconocido, pensando que era alguien que quería entablar una conversación amistosa.
¿Cómo comenzó el calvario?
Poco después de arreglar su celular, la jujeña recibió mensajes de un individuo que, al principio, parecía inofensivo. Pero las intenciones oscurecieron rápidamente: comenzó a exigirle fotos y videos íntimos, e incluso le envió material explícito para presionarla.
Ante la negativa de la víctima, el acosador cambió de táctica y pasó a la extorsión económica. Le pidió por WhatsApp una transferencia o recarga de 20 mil pesos de manera inmediata, amenazándola de muerte si no cumplía con el depósito.
¿Qué datos manejaba el acosador?
La angustia escaló a niveles insoportables cuando el delincuente digital comenzó a enviarle información privada muy detallada. Le escribió la dirección exacta de su domicilio, datos personales completos y hasta referencias precisas sobre sus familiares directos.
Con total frialdad, el sujeto le aseguró que se presentaría en el lugar para atacarla. Aterrorizada por la precisión de los datos y el peligro inminente, la mujer corrió a las autoridades para radicar la denuncia.
¿Qué están haciendo las autoridades?
La Policía y la Justicia provincial ya iniciaron las actuaciones correspondientes. Se están llevando a cabo investigaciones tecnológicas para rastrear la línea telefónica, dar con el responsable y devolverle la tranquilidad a la familia.
Mientras tanto, la víctima vive con miedo, sin saber cuándo podría aparecer su acosador. Un caso que alerta sobre los peligros de responder mensajes de desconocidos, incluso después de un simple trámite como arreglar un teléfono.