Asentamiento precario a barrio modelo: la historia detrás del Barrio San Martín que pocos conocen

Detrás de las casas del Barrio San Martín hay una historia de cooperativismo y fe que transformó un asentamiento en un ícono de Mendoza. ¿Cómo lo lograron sin ayuda del Estado?

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Asentamiento precario a barrio modelo: la historia detrás del Barrio San Martín que pocos conocen
Asentamiento precario a barrio modelo: la historia detrás del Barrio San Martín que pocos conocen

En el oeste de la Ciudad de Mendoza, el Barrio San Martín es mucho más que un conjunto de casas. Es el resultado de una de las experiencias de urbanización popular más innovadoras de la provincia, impulsada por sus propios vecinos y un sacerdote jesuita que decidió vivir entre ellos.

Lo que hoy es un barrio emblemático comenzó como un asentamiento precario junto a una defensa aluvional a fines de los años 50. Decenas de familias vivían en condiciones muy difíciles hasta que, en 1959, formaron una cooperativa que cambiaría su destino.

¿Quién fue "Macuca" Llorens?

El sacerdote jesuita José María Llorens, conocido como "Macuca", llegó a Mendoza en 1958 tras conocer la experiencia de los "sacerdotes obreros". Pronto comenzó a recorrer el asentamiento acompañado por otros jesuitas y miembros del movimiento Emaús.

En 1964, dio un paso decisivo: se instaló definitivamente en una pequeña habitación dentro de la villa, compartiendo el día a día de los vecinos. Desde allí impulsó el proyecto de urbanización que luego plasmó en su libro Opción fuera de la ley (1972).

La cooperativa que lo cambió todo

El motor del proyecto fue una cooperativa vecinal creada en 1959. Según la investigadora del CONICET Verónica Cremaschi, la organización se fortaleció con el asesoramiento del chileno Humberto Mardones, quien enseñó a realizar asambleas, redactar actas y administrar recursos comunes.

La cooperativa convocó al arquitecto Rogé para diseñar el barrio. Los vecinos eligieron los nombres de las calles, reordenaron las viviendas precarias y definieron espacios para plazas y áreas comunitarias. El financiamiento fue autogestionado: un almacén cooperativo permitió comprar terrenos fiscales y construir viviendas casi sin ayuda estatal.

Construir "fuera de la ley"

Llorens definió la experiencia como una construcción "fuera de la ley", no por ilegal, sino por realizarse al margen de programas públicos y estructuras políticas. Su idea era que la transformación surgiera de la comunidad organizada, convencido de que los vecinos podían administrar recursos y tomar decisiones colectivas.

Ese enfoque superó el modelo tradicional de autoconstrucción: los habitantes no solo aportaban mano de obra, sino que también administraban fondos, planificaban obras y participaban en todas las decisiones. El Barrio San Martín se convirtió así en un caso de estudio sobre urbanización popular en Argentina.

Con el tiempo, el barrio dejó de ser solo un proyecto para convertirse en parte de la identidad de Mendoza. Miles de mendocinos crecieron en sus calles, jugaron en sus plazas o encontraron allí sus primeros trabajos. Detrás del paisaje cotidiano permanece el recuerdo de una experiencia colectiva que nació del esfuerzo vecinal y la convicción de que era posible transformar la realidad.

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