Atajó todo ante Belgrano y se confesó: “Ahora tengo que seguir demostrando”
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Atajó todo ante Belgrano y se confesó: “Ahora tengo que seguir demostrando”

¿Qué le dijo el arquero a los hinchas que lo ovacionaron ante Belgrano y qué lugar ocupa la competencia con Insfrán en su presente?

Harlen Castillo fue la figura de Gimnasia en la victoria ante Belgrano. El arquero colombiano respondió con atajadas decisivas —un cabezazo de Passerini y un remate del Mudo Vázquez, las más recordadas— y se retiró ovacionado por una hinchada que empieza a ilusionarse con la campaña albiazul.

En la previa de los octavos de final del Torneo Clausura, el guardameta pasó por el micrófono y repasó su presente, su espera detrás de Insfrán y el vínculo que construyó con el grupo.

La paciencia como bandera

Consultado sobre si le costó desde lo mental esperar su chance, Castillo fue claro: “Soy paciente. En este medio hay que serlo y más en el puesto nosotros tenemos, donde solamente juega uno”.

El colombiano contó que nunca dejó de apoyar al equipo aunque no le tocara estar bajo los tres palos. “Yo sabía que —jugara o no— tenía que apoyar al equipo porque llegué a un grupo que hoy es familia, con muchos buenos seres humanos”, explicó.

Y agregó que no estaba dispuesto a romper esa armonía: “Yo no podía llegar a quitar esa bonita energía”. Su espera, según dijo, estuvo lejos de cualquier deseo de que le fuera mal a su compañero: “Tenía que esperar, no deseándole el mal a Insfrán, solamente trabajando fuerte porque en cualquier momento podía llegar la oportunidad”.

La competencia interna, lejos de dividirlos, los empuja. “Los arqueros venimos trabajando bien y si uno afloja el otro va a entrar y hacer las cosas de la mejor manera”, sostuvo. Y cerró con una promesa: “Ahora tengo que trabajar aún más porque tengo que seguir demostrando”.

El idilio con la gente

Sobre el aplauso cerrado que recibió frente a Belgrano, Castillo no escondió su emoción. “Estoy muy contento con la gente, con el furor, con el amor, con esas ganas de que nosotros los hagamos felices”, afirmó.

El arquero también se refirió a lo que se respira puertas adentro: “Hay mística en este club, ojalá podamos hacer cumplir un sueño bonito que todos tenemos”.

¿Más seguro con línea de cinco?

Ante la consulta sobre si se sintió más protegido con tres centrales, el colombiano bajó el tono: “No es tanto sentirme más seguro, si son dos o tres centrales me voy a sentir seguro igual porque los veo todos los días y sé que entregan todo para mantener el cerrojo atrás”.

Igual, aclaró que el sistema no garantiza impenetrabilidad: “También nos cabecearon con los tres centrales, igualmente hay que estar concentrados porque meter mucha gente en el área no quiere decir que seas defensivo”. Y sumó una mirada que escuchó entre colegas: “He escuchado técnicos que dicen que jugar con cinco atrás es más por atacar que por defender”.

Responder a la confianza

Sobre su adaptación al arco de Gimnasia, Castillo les dedicó el momento a quienes lo trajeron. “El Pata y Carlos me trajeron porque vieron algo bueno en mí y es responderle a esa oportunidad que ellos me han brindado de estar acá”, señaló.

Y repartió méritos: “Siento que yo las tapo pero no soy el que hace los goles, es un trabajo grupal que venimos haciendo muy bien”. El mensaje, en ese sentido, es no relajarse: “No tenemos que parar, hay que trabajar paso a paso esperando lograr los objetivos”.

Un estilo propio bajo los tres palos

Consultado por su particular manera de atajar —a veces no retiene la pelota pero evita que el rival llegue a posición de gol—, el arquero fue sincero: “No sé. Hay que sacarla y en la siguiente jugada se ve cómo se actúa”.

“A veces no te da para agarrarlas todas pero sí para responder y que un compañero esté mejor posicionado y la pueda sacar”, explicó. Para Castillo, la clave pasa por lo colectivo: “Esto es grupal, hay que tener tranquilidad”.

El cierre lo dedicó al triunfo ante el Pirata y a quienes alentaron desde la tribuna: “Contra Belgrano ganamos todos: los jugadores, el cuerpo técnico, los dirigentes y la gente que nos apoyó, porque la gente hace que metamos esa mano salvadora y ese pique sobre el final del partido”.

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