Aterrizó en Salta tras 8.300 kilómetros y una escala que casi termina en tragedia

Después de 8.300 kilómetros y una escala que casi termina en tragedia, el piloto salteño Carlos Juncosa aterrizó en Salta. ¿Qué pasó en Cartagena y cómo lograron completar el viaje?

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Aterrizó en Salta tras 8.300 kilómetros y una escala que casi termina en tragedia
Aterrizó en Salta tras 8.300 kilómetros y una escala que casi termina en tragedia

Pasado el mediodía, el aeropuerto de Salta fue escenario de una llegada que muchos esperaban con ansiedad. El piloto salteño Carlos Juncosa aterrizó a bordo de un L-39, junto al expiloto militar cubano Orestes Lorenzo Pérez, completando así una travesía de aproximadamente 8.300 kilómetros que comenzó en Florida. Familiares y amigos lo recibieron con abrazos y aplausos, cerrando un viaje que mantuvo en vilo a cientos de seguidores.

La aventura, que Juncosa documentó casi en tiempo real en su cuenta de Facebook, no fue un simple vuelo de rutina. El clima, las escalas técnicas y la limitada autonomía del avión de entrenamiento militar convirtieron cada etapa en un desafío. Pero hubo un momento que pudo haber cambiado la historia.

¿Qué pasó en Cartagena?

Uno de los episodios más tensos ocurrió durante la aproximación a Cartagena, Colombia. Las condiciones de visibilidad eran tan malas que los pilotos debieron intentar aterrizar en dos oportunidades sin éxito. Recién en el tercer intento lograron tocar pista, pero la lluvia había dejado la superficie mojada y el L-39 sufrió aquaplaning antes de detenerse por completo.

Ese fue solo uno de los obstáculos de un recorrido que incluyó escalas en varios puntos del Caribe y Sudamérica. Cada despegue y aterrizaje requería una planificación meticulosa, no solo por el clima sino también por el consumo de combustible, que obligaba a calcular cada tramo al detalle.

Un proyecto que parecía imposible

La idea de traer el L-39 desde Estados Unidos hasta Salta surgió hace meses, cuando Orestes Lorenzo propuso a Juncosa ser su copiloto. Lorenzo, un reconocido expiloto militar cubano, ocuparía el asiento delantero, mientras que Juncosa viajaría detrás. Lo que en principio sonaba como una utopía, se convirtió en una epopeya que muchos siguieron con fascinación.

Este jueves, finalmente, la historia tuvo su desenlace esperado. El L-39, un avión que permanecerá varios meses en la Argentina, ya está en Salta. Y Juncosa, que en enero pasado ya había cruzado el Atlántico desde Sudáfrica a Brasil en un avión liviano, sumó otra hazaña a su currículum.

La travesía no solo dejó imágenes y anécdotas, sino también la certeza de que, cuando se trata de cumplir un sueño, ni la distancia ni el mal clima pueden detener a quien está decidido a volar.

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