Atrapado entre los hierros, pidió el celular: lo que dijo a su mujer antes de que llegara el rescate
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Atrapado entre los hierros, pidió el celular: lo que dijo a su mujer antes de que llegara el rescate

Mario quedó atrapado entre los hierros con la pierna rota y el rostro ensangrentado. Antes de que llegaran los rescatistas, un pasajero le acercó el celular y él pronunció las palabras que su familia nunca va a olvidar.

Un registro que no había salido a la luz muestra los minutos posteriores al choque de trenes en España: entre los restos retorcidos de un vagón, un pasajero herido sostiene un teléfono en la mano y habla con su familia. Las imágenes fueron difundidas por el diario El Mundo.

El accidente ocurrió en el municipio toledano de Los Yébenes y dejó al menos 69 muertos y centenares de heridos. El video, tomado apenas después del impacto, se convirtió en uno de los testimonios más crudos de la tragedia.

Quién es el hombre del video

Se llama Mario, tiene 31 años y viajaba en el vagón siete de una formación del AVE. En las imágenes aparece tendido sobre los restos del tren, con el rostro ensangrentado y la pierna derecha atrapada entre los hierros.

A su lado está José Ramón, un pasajero de 59 años que venía en otro vagón y sufrió heridas, entre ellas tres costillas rotas. Fue él quien le sostuvo el celular para que pudiera comunicarse mientras esperaban la llegada de los equipos de rescate.

El pedido: avisar que estaba vivo

Mario le pidió a José Ramón que llamara a su esposa, Maite, para contarle que había sobrevivido. Como no logró comunicarse con ella de inmediato, le indicó que le enviara el mensaje a otro familiar para que se encargara de transmitirle la noticia.

En el audio se lo escucha describir su estado: “Tengo la pierna derecha rota, estoy consciente. No sé desde hace cuánto estoy consciente. Simplemente no sé dónde estoy, ¿vale? O sea, sé que estoy dirección a Sevilla, pero no sé en qué punto hemos tenido el accidente porque me he quedado dormido”.

Pese al caos, el hombre intentó dar calma al otro lado del teléfono: “Simplemente para que le digas a Maite que estoy vivo, que la quiero, que quiero a los niños. El Señor es bueno, ¿vale?”.

También dio indicaciones precisas sobre a quién llamar y a quién no: “Llama a Juanjo, o mira si llamando a Juanjo... Llama a Esther. No, a Esther no, que está embarazada”.

Y sumó un pedido para sus padres: “Si puedes avisar a mis padres también, por favor: ‘Mario estaba en el tren del accidente, no os preocupéis, está vivo’”.

Hacia el final del registro, Mario se refirió a quien lo asistía: “Hay aquí un señor, no sé cómo se llama. [...] José Ramón es un ángel que ha enviado el Señor”.

Cómo se produjo el choque

El episodio que quedó grabado ocurrió después de que una formación del AVE —el servicio de alta velocidad de larga distancia que opera la compañía pública Renfe en España— impactara por detrás contra un tren de la empresa Iryo.

El AVE cubría el trayecto entre Madrid y Sevilla a una velocidad de entre 150 y 200 kilómetros por hora. El otro tren estaba detenido sobre la misma vía, en el kilómetro 118, cerca de la localidad de Urda, en Toledo. El saldo fue de al menos 69 muertos y un centenar de heridos, además de la destrucción de los vagones de ambas formaciones.

Según las primeras investigaciones, el accidente se desencadenó por una caída del sistema de seguridad y comunicaciones LZB a causa de un fallo informático. Eso dejó a los dos trenes en un mismo tramo sin el respaldo del frenado automático y obligó a los controladores de Madrid a asumir la supervisión directa a lo largo de 63 kilómetros.

En ese contexto, un controlador autorizó a un tren de Renfe a retomar la marcha a velocidad normal sin advertirle que 25 kilómetros más adelante estaba detenido el de Iryo, cuyo maquinista no había podido reanudar el viaje y lo había informado al centro de control.

Las responsabilidades en discusión

Sobre ese posible error humano y los factores sistémicos que derivaron en la tragedia, el ministro de Transporte del gobierno de Pedro Sánchez, Óscar Puente, atribuyó la responsabilidad principal a una decisión “incomprensible” y “errónea” del controlador del centro de Atocha que habilitó la maniobra.

Los sindicatos ferroviarios, por su parte, sostuvieron que el sistema LZB, con tres décadas de antigüedad, presentaba fallas de manera recurrente. También denunciaron que la escasez de personal frente a la alta carga de trabajo y el fuerte aumento del tráfico de pasajeros dificultan garantizar la seguridad operativa en la red de alta velocidad.

Con información del diario El Mundo.

El vídeo inédito del drama y la solidaridad en Urda: "El señor me ha enviado un ángel y se llama José Ramón" https://t.co/gHyCC9c07w

— EL MUNDO (@elmundoes) October 31, 2026
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