Atrapados en Neuquén: la odisea de los camioneros varados que intentan llegar a Chile

¿Qué se siente esperar días en un camión helado? Las historias de los transportistas varados en Neuquén, entre la solidaridad y la incertidumbre.

· 4 min de lectura
Atrapados en Neuquén: la odisea de los camioneros varados que intentan llegar a Chile
Atrapados en Neuquén: la odisea de los camioneros varados que intentan llegar a Chile

Alrededor de 200 camioneros permanecen varados en el autódromo de Centenario, Neuquén, esperando que las condiciones climáticas permitan reabrir los pasos fronterizos hacia Chile. La nieve y el hielo en la cordillera los obligaron a detenerse, convirtiendo una travesía habitual en una prueba de paciencia y resistencia.

Las cargas que transportan varían: aceite vegetal, alimentos para pescado, harina de hueso, cargas generales y hasta materiales peligrosos. Pero después de días de espera, la mercadería pasó a un segundo plano. La prioridad ahora es sobrellevar la incertidumbre y el frío mientras las autoridades evalúan cuándo se puede reanudar el tránsito de manera segura.

¿Qué pasó con los pasos fronterizos?

El cierre de los pasos internacionales por el mal tiempo obligó a los transportistas a buscar refugio primero en estaciones de servicio y luego en el autódromo de Centenario, donde se montó un operativo especial con asistencia médica, duchas, baños y comida caliente.

Este martes, el paso Pino Hachado volvió a abrir, pero la liberación del tránsito es progresiva. Las autoridades deben considerar también la situación de los vehículos detenidos en Las Lajas, Zapala, Plaza Huincul y Cutral Co, por lo que la espera podría continuar para muchos.

Historias de resistencia: quiénes son los camioneros varados

Detrás de cada camión hay una historia distinta. Algunos son veteranos de la ruta, acostumbrados a las demoras invernales. Otros, como Julio Bravo, oriundo de Itapúa, Paraguay, enfrentan por primera vez una espera tan prolongada. Lleva casi ocho días detenido y transporta aceite vegetal en un cisterna. "Estamos varados", dijo con resignación.

Juan Godoy, que salió de San Juan el 28 de julio con destino a Coronel, Chile, y luego a Concepción y Santiago, ya está acostumbrado: "Yo ya estoy tan acostumbrado que ya me da lo mismo, un día más un día menos. Este clima es así". Pasó dos días y medio en una estación de servicio de la Ruta 22 antes de ser trasladado al autódromo. "Contra la naturaleza no podemos hacer absolutamente nada", resumió.

La espera se siente: el costo emocional y físico

Héctor Andrés Lucas, de 58 años y oriundo de San Rafael, Mendoza, es camionero desde los 16 y lleva 14 años cruzando a Chile. Esta vez, lleva aproximadamente una semana detenido. "Lo más difícil es estar fuera de la familia", confesó. Además, es diabético y destacó la atención médica recibida: "Como soy diabético los médicos de acá me cuidan, la verdad que la gente de acá se ha portado muy bien".

Brian Mendoza, que salió de Mendoza con destino a Santiago de Chile, transporta carga peligrosa. Primero quedó varado en la Shell de la Ruta 22, donde no había duchas ni baños suficientes. "Calentamos agua, de última, para pegarse una lavada en el cuerpo", relató. Una vez en el autódromo, la situación mejoró. Para cuidar el bolsillo, varios camioneros cocinan juntos: "Una hamburguesa puede salir 20 o 25 lucas. Cocinando entre todos, nos juntamos siete u ocho, gastamos cinco lucas y comemos bien", contó.

La solidaridad como salvavidas

Junior Acosta, desde Misiones, cargó en Brasil y lleva 15 días fuera de casa, siete de ellos detenido en Centenario. Transporta alimento para pescado y harina de hueso con destino a Coronel, Chile. "Es bastante complicado el clima por acá", reconoció. Su empresa le paga un viático de 30 o 35 mil pesos diarios, pero la situación no deja de ser difícil. "Estamos parados, pero estamos laburando", explicó.

Para soportar el frío, hacen fogatas y usan la calefacción del camión. Pero Junior sabe que encerrarse no es bueno: "Si nos encerramos en el camión nos hacemos mal a la cabeza. En el camión nos da tiempo para pensar de todo". Por eso, prefieren estar afuera, conversar, compartir un mate y reírse entre compañeros.

La ayuda de los neuquinos ha sido clave. Julio Bravo lo agradeció: "Nos están ayudando, están trayendo platos de comida y nos estamos salvando". Mientras tanto, todos miran hacia la cordillera, esperando que el clima dé tregua y puedan retomar sus rutas. El autódromo de Centenario se convirtió en una escala inesperada, un lugar donde encontraron un poco de alivio frente a un invierno que, una vez más, demostró que en la cordillera la ruta queda en manos del clima.

Más para leer

El carguero que desafía la nieve: la tradición de una pareja de crianceros para alimentar a sus animales
Sociedad
Un fin de semana a puro sabor: la feria que reúne a los productores neuquinos
Sociedad
El sabor patagónico que conquistó diez provincias: la historia detrás de Hueni
Sociedad
Neuquén lanza la Guía EMA: el protocolo que promete frenar el ciberacoso en las aulas
Sociedad
Vecinalistas se suman a Cuidar +65: la salud llega a los barrios de Neuquén
Sociedad
El plan que acerca la salud a los adultos mayores: vecinalistas se suman y los operativos llegan a los barrios
Sociedad