Autos Robados enloqueció Flores: el fenómeno que resucitó el rock de barrio y tiene un secreto

Dos noches épicas, un teatro reventado y una aparición fantasmal que nadie vio venir. Así celebró Autos Robados su consagración, pero ¿cuál es el verdadero secreto detrás de este fenómeno que resucitó el rock de barrio?

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Autos Robados enloqueció Flores: el fenómeno que resucitó el rock de barrio y tiene un secreto

Dos noches a puro rock and roll, un teatro colmado y un invitado que apareció disfrazado de fantasma marcaron el ascenso imparable de Autos Robados. La banda, que desde el sur del conurbano construyó su leyenda a fuerza de autogestión y sonido crudo, celebró su gran momento con dos funciones agotadas en el emblemático Teatro Flores, reuniendo a unas 2000 personas en total y confirmando que el revival del rock chabón tiene un nuevo nombre.

La escena local vive un resurgir de un sonido que muchos daban por perdido. Bandas como Camionero, La Grecia y Rey Bruja han asomado, pero Autos Robados lleva una década consolidando una fórmula que hoy explota: rock and roll clásico, bien ejecutado, con el espíritu indomable del barrio.

¿Cómo una banda se convierte en fenómeno?

Con diez años de trayectoria, Autos Robados logró instalarse en el inconsciente colectivo del rock argentino. Su cantante, Federico Soto, comenzó a tomarse la música en serio a los 40 años, sembrando desde el sur del conurbano una semilla que hoy da frutos masivos. La juventud de sus compañeros de banda aportó la frescura necesaria para complementar su disciplina.

El crecimiento fue orgánico. Primero llenaron lugares como Marquee, Uniclub y Niceto. Este año incluso movilizaron micros hasta Ramallo para un festival. Su público, leal y ferviente, no conoce límites.

La prueba de fuego en el Teatro Flores

El paso por el Teatro Flores no fue casual. Este lugar se ha convertido en la antesala obligada a la masividad para las bandas independientes, especialmente desde el cierre de Cemento. En el rock, la consagración final siempre se midió por el estadio Obras Sanitarias.

Autos Robados demostró que está listo para el siguiente nivel. Las dos noches en Flores fueron una caldera humana, con un público cuya efusividad trasladó a muchos a fines de los ’90. El folclore es único: banderas, estandartes, un telón gigante y hasta una asistente disfrazada de novia en el pogo.

Las sorpresas sobre el escenario

El viernes, la noche arrancó con un invitado inesperado: el Pity Álvarez. El músico apareció en el escenario disfrazado de fantasma –la mascota de la banda– y cantó “Gente Rota”, uno de los himnos más celebrados.

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El sábado, otro Soto subió al escenario. Facundo Soto, líder de Guasones y primo de Federico, se puso al hombro “El Muerto”, otro tema que ya es clásico de la banda.

Un setlist demoledor y sin concesiones

Con ocho EP y un disco en vivo en su carrera, Autos Robados tiene material de sobra. Sus shows son casi dos horas de rock palo y palo, sin covers ni relleno. La interacción con el público es mínima, pero la conexión, máxima, sellada por el cantito cómplice de “Hijo de P…!!!” que corea la audiencia.

“Laberintos” abrió ambas noches, seguida por temas como “Artes Marciales”, “Espantapájaros”, “Jinetes de la Muerte” y “1993”. El mensaje es claro: el barrio, los amigos y el rock and roll. También hubo espacio para material nuevo como “El Antídoto”, “Tus Ojos” y “2 y Diagonal”, ejecutados con una precisión de banda veterana.

Para el cierre, llegaron los golpes finales con “Remedios”, “Gente Rota” y “Los Ángeles”. Un sonido con ADN quilmeño, que evoca a Pappo’s Blues y lleva la efervescencia de lo que sus seguidores llaman “Los Fuegos de Zona Sur”.

El legado de Quilmes, cuna del rock

Autos Robados no surge de la nada. Quilmes tiene una historia rockera profunda, desde Vox Dei y Kapanga hasta el punk de 2 Minutos y Flema, o el stone de La 25 y La Pulposa. La banda parece llevar ahora esa bandera, actualizando una pulseada histórica entre punks y stones del sur.

El presentimiento es inminente: algo más grande se avecina. Suenan mejor que nunca y su convocatoria crece show a show. El rock de barrio, ese que parecía un recuerdo, tiene un nuevo campeón y su nombre ya retumba en cada teatro que llena.

Rock de barrio y teatro lleno: Autos Robados celebró su gran momento en Flores.
Rock de barrio y teatro lleno: Autos Robados celebró su gran momento en Flores.

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