Avances en Horco Molle: cuatro tapires listos para volver a las yungas tucumanas

Cuatro tapires de la Reserva de Horco Molle están en etapa de evaluación para ser liberados en las yungas. ¿Cuándo podría ocurrir y qué implica este plan?

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Avances en Horco Molle: cuatro tapires listos para volver a las yungas tucumanas

En el marco del Día Internacional del Tapir, la Reserva Experimental de Horco Molle confirmó avances concretos en el proyecto de reintroducción de esta especie emblemática en su hábitat natural. Actualmente, el predio alberga nueve ejemplares y cuatro de ellos ya son evaluados para una futura liberación que podría concretarse antes de fin de año o a comienzos del próximo.

El director de la reserva, Juan Pablo Juliá, explicó que el objetivo es recuperar la presencia del tapir de tierras bajas o amazónico, la única especie que habita en Argentina, y consolidar una población silvestre sostenible en las yungas tucumanas.

Uno de los indicadores más visibles del avance del proyecto es el cambio en la relación entre la sociedad y el animal. A diferencia de años anteriores, hoy quienes visitan la reserva ya no preguntan por “el animal raro” o “el chancho”, sino directamente por el tapir.

Ese reconocimiento social es considerado fundamental para garantizar el éxito del proceso de reintroducción. “Hay una expectativa creciente en la sociedad tucumana de que el tapir vuelva a la naturaleza”, señaló Juliá.

Tapir en Horco Molle

La iniciativa no se limita al cuidado de los ejemplares en cautiverio. Se trata de una estrategia multidisciplinaria que involucra científicos, juristas, psicólogos, organismos públicos, empresas y organizaciones sociales.

En ese marco, se trabaja junto a la Universidad Nacional de Tucumán en estudios vinculados a la relación entre las comunidades humanas y los territorios donde se prevé la liberación de los animales.

Además, avanza una propuesta para declarar al tapir monumento natural provincial, el máximo nivel de protección legal que puede otorgar Tucumán, lo que reforzaría su conservación a largo plazo.

Otro eje central del plan es la consolidación de corredores biológicos que conecten áreas protegidas provinciales, nacionales y privadas. Estos espacios permitirán ampliar el territorio disponible no solo para el tapir, sino también para otras especies características de las yungas.

Según los especialistas, la presencia del tapir es clave para el equilibrio ambiental. Se trata de una especie considerada “arquitecta del paisaje”, ya que su alimentación y desplazamientos favorecen la dispersión de semillas y la regeneración de la vegetación.

Tapir en su hábitat

Actualmente, de los nueve tapires que viven en la reserva, cinco permanecerán en programas de reproducción en cautiverio para garantizar diversidad genética. Algunos incluso podrían ser intercambiados con otras instituciones.

El objetivo final es lograr una población estable en libertad, capaz de sostenerse por sí misma. Sin embargo, los especialistas advierten que se trata de un proceso de al menos diez años.

Si los plazos previstos se cumplen, Tucumán podría volver a tener tapires en estado silvestre antes de que termine el año o en los primeros meses del próximo, lo que también abriría nuevas oportunidades para el turismo de naturaleza en la provincia.

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