BAFWEEK: La pasarela se transformó en ritual, pista de carreras y fiesta de quince en una noche electrizante
¿Te imaginas una pasarela que es a la vez un ritual ancestral, una pista de carreras y una fiesta de quince? Así fue la tercera noche de BAFWEEK, donde Velasco, De Crisci y Bullbenny redefinieron los límites de la moda argentina con experiencias que no vas a querer perderte.
La tercera jornada de BAFWEEK OI26 demostró que la moda argentina es mucho más que ropa. Desde una invocación guaraní hasta una fiesta de quince generacional, los desfiles cruzaron la frontera del espectáculo para convertirse en experiencias culturales únicas. Velasco, De Crisci y Bullbenny fueron los protagonistas de una noche donde la creatividad ocupó distintos territorios con propuestas conceptuales, performáticas y celebratorias.
El evento, que se desarrolló en La Rural y la Sala Siranush, dejó en claro que la escena local está en un momento de ebullición. Cada marca planteó un universo distinto, pero todos con un denominador común: la búsqueda de una identidad profunda y la conexión con el público más allá de las prendas.
¿Una pasarela o un ritual ancestral?
La jornada arrancó con fuerza de la mano de Velasco. La marca presentó “Invocatoria”, una performance teatral que celebró sus quince años de oficio y su herencia guaraní. La pasarela de La Rural se transformó en un escenario vivo donde cuerpos en movimiento, música y técnicas manuales pusieron en primer plano la materialidad de cada prenda.

La colección trabajó con algodón crudo proveniente de cooperativas, denim y textiles regionales bajo una estricta ética de residuo cero. Técnicas como el crochet, anudados y sistemas de ajuste construyeron arquitecturas de capas adaptables que dialogaron con el cuerpo. El resultado fue una propuesta donde memoria, técnica y funcionalidad convivieron con naturalidad.

Más que un simple desfile, Velasco planteó una escena donde la moda aparece como una práctica cultural: una forma poderosa de proyectar futuro desde la sensibilidad y el cuidado de lo hecho a mano.
¿La moda se sube a un auto de carrera?
El cambio de ritmo lo puso De Crisci, la marca platense que presentó su colección “BUENOS AIRES – MAR DEL PLATA / 2 HORAS Y MEDIA”. La propuesta tomó el automovilismo argentino como punto de partida narrativo, trasladando la estética del tuning al lenguaje de la moda.

Con un auto de competición como pieza central de la pasarela y trajes oficiales de carrera intervenidos, la marca exploró la idea de ajuste, modificación e intervención como parte esencial del proceso creativo. Bajo el concepto de “presencia estratégica”, cada look reforzó una tensión palpable entre velocidad, estructura y cuerpo.

El resultado fue una narrativa de alta precisión donde la impronta urbana se cruzó de lleno con la lógica mecánica y la adrenalina del automovilismo nacional.
Una fiesta de quince que es un manifiesto generacional
El cierre de la jornada fue pura celebración. Bullbenny trasladó la acción a la Sala Siranush para festejar sus quince años con la “Colección XV”, transformando el desfile en una auténtica presentación en sociedad. Inspirada tanto en la tradicional fiesta de quince como en ritos de paso precolombinos, la pasarela recorrió las mesas como si se tratara de una quinceañera.

En tres actos, la colección rememoró cada etapa de la marca a través de looks que recuperaron y resignificaron sus referencias más icónicas. La propuesta combinó sastrería experimental, texturas y volúmenes que dialogaron con lo arcaico y lo tecnológico, trazando un puente entre historia ancestral y urbanismo contemporáneo.

Entre los momentos más comentados estuvieron las pasadas de Felipe Fort y Mernuel (Manuel Merlo), que captaron todas las miradas y generaron un gran revuelo entre el público. Fort, de hecho, volvió a desfilar para la marca con la que había debutado.


Consolidada como una de las etiquetas preferidas de la Generación Z, Bullbenny volvió a mostrar por qué funciona como termómetro cultural de una nueva escena. El desfile cerró con un after party que extendió la celebración y confirmó el espíritu de la noche: una mezcla perfecta de moda, identidad y comunidad.