Bailan tango en Río Gallegos y los médicos no lo pueden creer: qué pasa con los que se suman

En Río Gallegos hay un grupo que se junta dos veces por semana a bailar tango y los médicos que lo coordinan notaron cambios que no esperaban. La actividad es gratuita y no hace falta saber bailar.

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Bailan tango en Río Gallegos y los médicos no lo pueden creer: qué pasa con los que se suman
Bailan tango en Río Gallegos y los médicos no lo pueden creer: qué pasa con los que se suman

En Río Gallegos hay un grupo que se junta dos veces por semana a bailar tango y los profesionales de la salud que lo coordinan aseguran que el cuerpo lo nota. Se trata de la propuesta de Tangoterapia que impulsa el Rotary Club de la ciudad, una actividad gratuita que mezcla baile, movimiento y encuentro entre personas de edades muy distintas.

Una iniciativa que nació pensando en los pacientes

El proyecto arrancó hace unos tres años, cuando el Rotary Club Río Gallegos se propuso acercar una alternativa a la comunidad. Detrás de la organización están la cardióloga y profesora de tango Graciela Bruna, el profesor de tango Miguel Vera y la neumonóloga Mirta Castro.

En diálogo con Rock and Frío, Castro recordó que la idea original apuntaba a personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares que tenían dificultades para moverse o directamente miedo a salir de su casa.

"Vimos la demanda de aquellas personas que tenían EPOC o insuficiencia cardíaca o alguna enfermedad severa, cardiovascular, que estaba muy aislada en su casa", explicó la profesional.

Con el correr del tiempo, la convocatoria se fue abriendo. Al grupo se sumaron personas con problemas neurológicos, cuadros de depresión o angustia, y también vecinos que simplemente tenían ganas de aprender tango.

Cómo son las clases por dentro

Antes de empezar, cada participante pasa por una valoración clínica. A partir de ahí, las actividades se adaptan a lo que cada uno puede hacer. El trabajo comienza desde lo más básico, incluso con caminatas.

Según Castro, el tango permite ejercitar coordinación, equilibrio, articulaciones y flexibilidad con movimientos pausados y el apoyo permanente de los compañeros.

"Lo que hace el tango ayuda a mejorar la coordinación, el equilibrio de esa persona que ya a veces o lo pierde porque le falta el aire o por la condición física", detalló la neumonóloga.

Las clases incluyen precalentamiento, estiramiento, caminatas grupales y ejercicios para preparar el cuerpo. Después llega el turno de la técnica: el desplazamiento y el abrazo. La caminata y el movimiento aportan un componente cardiovascular, mientras que seguir la música y coordinarse con la pareja entrena la atención.

El espacio también funciona como contención. Quien necesita descansar lo hace y hace ejercicios respiratorios antes de volver a la ronda. "Lo que menos hablamos en nuestras sesiones de tangoterapia, en nuestras clases, es de las enfermedades. Ellos se olvidan de las enfermedades, tratan de bailar", contó Castro.

El abrazo como herramienta social

La dimensión social es uno de los ejes de la propuesta. El abrazo, la coordinación con otro y el hecho de compartir una actividad generan vínculos que trascienden la clase. El grupo arma encuentros y hasta coreografías con distintos estilos musicales para trabajar lo cognitivo.

Según Castro, muchos participantes se animaron a dar un paso más: empezar a ir a las milongas de Río Gallegos. "Muchos de estos alumnos se animaron a ir a esas milongas", señaló.

La propuesta no fija una edad. Hoy participan personas desde los 25 hasta adultos de 83 y 84 años, además de integrantes de distintos hogares que se acercan a escuchar música y compartir el espacio. Esa diversidad etaria, explicó la profesional, también genera vínculos entre generaciones.

Gratis, sin experiencia y todo el año

Actualmente concurren alrededor de 20 a 22 personas. La incorporación de nuevos integrantes está abierta durante todo el año y no hay requisitos de edad ni de experiencia previa en tango.

"Nosotros tenemos la apertura de no poner condicionamientos de empezar a una época del año o empezar a cualquier época del año", sostuvo Castro.

Las clases se dictan los martes y jueves, de 17 a 18, en el Rotary Club Río Gallegos. El acceso es gratuito porque se trata de un servicio que la institución brinda a la comunidad. "No tiene costo", confirmó la neumonóloga, que remarcó que no tener que pagar facilita que más personas se sumen.

Los interesados pueden acercarse directamente al Rotary Club durante el horario de las clases.

Qué resultados observaron con los años

Uno de los objetivos centrales es que la actividad tenga continuidad en el tiempo. A partir del seguimiento de quienes participan desde hace varios años, los profesionales notaron avances en coordinación y equilibrio, además de cambios positivos en el ánimo.

"Vimos cómo mejoró la salud cardiovascular, vimos cómo también mejoró la parte anímica", afirmó Castro.

La profesional destacó además la importancia de la salud mental y de generar espacios donde personas de distintas edades puedan relacionarse. En ese marco, el tango deja de ser solo una actividad recreativa o artística para convertirse en una herramienta que estimula el movimiento, la concentración y los lazos sociales.

"El tango para nosotros es como una transmisión cultural", explicó Castro sobre el trabajo junto a los profesores.

Y resumió el espíritu de la iniciativa: "Compartir, aprender y hacer algo por nuestra salud".

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