Baja 13 kilos para pelear y volvió de Tailandia con 12 puntos en la frente: la historia del pionero del Muay Thai en Entre Ríos
Un pibe de un pueblo de menos de 7 mil habitantes se metió en el deporte más duro y terminó peleando en Tailandia. Antes de cada combate baja 13 kilos, y de su última pelea volvió con 12 puntos en la frente. Nadie le dijo que era imposible, pero él igual lo hizo.
En General Galarza, un pueblo de menos de 7 mil habitantes cerca de Gualeguay, Fabián Neme se convirtió en uno de los pioneros del Muay Thai en Entre Ríos. Su historia arrancó a los 16 años, cuando un amigo lo invitó a probar kickboxing. Dudó al principio, pero terminó encontrando en el arte marcial tailandés su verdadera pasión y un estilo de vida.
Hoy dirige su propio gimnasio, Neme Team, dedicado exclusivamente al Muay Thai, donde entrena a peleadores amateurs y Proam que ya se destacaron en el circuito nacional. Además, es profesor en el colegio San Martín de General Galarza y licenciado en administración, título que obtuvo en Rosario.
Su rutina arranca a las 6:00 y se reparte entre el colegio, los entrenamientos personales y las clases en su gimnasio, donde también prepara a los competidores más avanzados.
De Entre Ríos a Tailandia
El recorrido no fue sencillo. Al principio, en su pueblo solo se practicaba kickboxing, pero con el tiempo el Muay Thai empezó a ganar espacio. “Muchos le esquivan por los codos y las rodillas, es un deporte más fuerte y uno termina más lastimado”, cuenta Neme. Lejos de detenerlo, se capacitó, peleó sus primeras competencias y, tras mudarse a Rosario para estudiar, siguió entrenando en distintas escuelas de la zona.
La experiencia internacional llegó después. Recuerda como sus peleas más duras las que disputó en México, en el WBC, frente al Conejo Pérez, uno de los mejores rankeados del país, y la reciente en Tailandia, donde terminó con 12 puntos en la frente pero logró la victoria. “He tenido fisuras, cortes y hasta una operación de hernia inguinal, pero nunca una lesión que me frenara del todo”, relata.
Los cortes de peso son parte del sacrificio: baja entre 12 y 13 kilos antes de cada pelea, con dietas estrictas y deshidratación controlada. “Nunca fallé en la balanza”, asegura. El proceso, que al principio costaba, hoy lo maneja con experiencia y disciplina.
A pesar de tener contrato profesional y pelear en escenarios internacionales como el estadio MAX de Tailandia, Neme reconoce que en Argentina es imposible vivir solo del Muay Thai. “No se puede pelear todos los meses, y cada vez que peleas, no salís intacto. En Tailandia sí se puede vivir de este deporte, allá es un estilo de vida”, explica.
Familia, formación y el sueño de inspirar
Detrás del peleador hay una historia de familia y esfuerzo. Neme es uno de cuatro hermanos: dos viven en Rosario, uno en Gualeguay y sus padres, trabajadores incansables, también están en esa ciudad. “No somos de clase baja, somos de clase media, mis viejos siempre nos dieron la oportunidad de estudiar”, destaca.
Además de competir, se dedica a formar nuevos talentos. “Trato de fomentar que las personas se superen y vean que pueden ser capaces de todo, no solo en el deporte sino en la vida”, dice.
Su día termina tarde, después de los turnos recreativos y el entrenamiento de los competidores. En su tiempo libre disfruta de la compañía de sus perros y de su familia. “Es mi estilo de vida, lo amo”, resume.
La vida de Neme está marcada por el sacrificio. “Tenés que entrenar todos los días, alejarte de algunos vínculos y buscar un entorno que te acompañe”, dice. Hace años que no consume alcohol y prioriza el descanso y la disciplina.
El Muay Thai en el interior: viajes y desafíos
Practicar Muay Thai en Entre Ríos implica desafíos extras. “Siempre tenemos que viajar a Rosario o Buenos Aires para competir, estamos lejos de los lugares donde hay eventos”, explica. El último fin de semana llevó a nueve de sus alumnos a un sudamericano en Quilmes, donde participaron peleadores de Uruguay, Brasil, Chile, Perú y Colombia.
Entre sus ídolos menciona a figuras eternas de la disciplina como Yangkong y Harrison, y destaca la oportunidad de haber entrenado con peleadores de elite en Tailandia. También reconoce a referentes argentinos como Chacar Aguirre, Bauza y La Serpiente Bosch.
Para él, el Muay Thai es mucho más que un deporte: es una forma de vida que lo llevó desde un pequeño pueblo entrerriano hasta los escenarios más exigentes del mundo.