Bajan el nivel de alerta del volcán Planchón Peteroa: qué significa la nueva fase
El volcán Planchón Peteroa pasó de alerta amarilla a verde tras más de un año. ¿Qué significa este cambio y qué recomiendan las autoridades?
El volcán Planchón Peteroa, en Malargüe, dejó atrás más de un año de alerta amarilla. El Segemar decidió cambiar el nivel y ahora la zona respira con más calma. ¿Qué implica esta nueva etapa?
El Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) comunicó que el complejo volcánico, ubicado en el departamento de Malargüe, pasó a alerta técnica verde. Según los especialistas, esto refleja un comportamiento estable del volcán, aunque sigue activo.
“Está activo, con un comportamiento estable, sin indicar esto un riesgo inmediato”, explicaron desde el organismo. La decisión se tomó después de monitorear la actividad del volcán durante más de un año, período en el que mostró una disminución en varios indicadores.
¿Qué cambió en la actividad del volcán?
La actividad superficial se mantiene en niveles muy bajos. No se registró incandescencia nocturna en el período ni anomalías térmicas de mayor energía en el volcán. Tampoco se observaron cambios significativos en la superficie.
En cuanto a la actividad sísmica, el Segemar detalló que los eventos asociados al movimiento de fluidos al interior del volcán, conocidos como Largo Periodo (LP) y Tremor (TR), disminuyeron en cantidad respecto al período anterior. Sin embargo, la energía liberada se mantuvo estable.
El año pasado, el volcán había mostrado mayores niveles de actividad, lo que llevó a mantener la alerta amarilla durante todo ese tiempo. Ahora, con la nueva evaluación, las autoridades decidieron bajar el nivel.
Recomendaciones para la población
El Segemar también difundió una serie de recomendaciones para quienes viven o transitan cerca del volcán. La principal es que desarrollen sus actividades con normalidad, pero sin descuidar la información oficial.
Entre las sugerencias, piden mantenerse informados sobre la actividad volcánica y evitar acercarse al cráter. La zona de afectación se considera un radio de un kilómetro alrededor del cráter.
Además, recomiendan recibir información solo de los medios oficiales y desarrollar y practicar planes de emergencia ante posibles erupciones. Aunque el riesgo inmediato es bajo, la prevención sigue siendo clave.