Bajaron de un crucero en Ushuaia y en pleno vuelo a Ezeiza terminaron todos en sanidad
Doce turistas franceses, una hamburguesa que "no estaba en buen estado" y un avión que llegó a Ezeiza con pasajeros descompuestos: el operativo arrancó de noche y terminó de madrugada.
Lo que iba a ser el tramo final de un viaje soñado terminó con un operativo sanitario en plena madrugada. Doce turistas franceses que habían desembarcado de un crucero en Ushuaia debieron ser asistidos de urgencia al aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza por cuadros de intoxicación estomacal.
El grupo había abordado el vuelo AR1953 de Aerolíneas Argentinas en la ciudad fueguina. A medida que avanzaba el trayecto comenzaron a aparecer los síntomas gastrointestinales, y desde la cabina se pidió asistencia médica para cuando la nave tocara suelo bonaerense.
Un aviso en pleno vuelo que encendió las alarmas
El comandante de la aeronave fue quien reportó la situación al personal de tierra. Así lo detallaron voceros de Aerolíneas Argentinas: "En relación con el vuelo AR1953 proveniente de la ciudad de Ushuahia, el comandante de la aeronave informó en vuelo que requeriría asistencia de sanidad por registrarse una intoxicación de varios pasajeros. Esto activó los sistemas de emergencia aeroportuarias en la terminal de Ezeiza, que recibieron el vuelo al arribo".
Con el aviso, los equipos sanitarios de la aeroestación montaron un operativo de contingencia que arrancó la noche del sábado y se prolongó hasta la madrugada del domingo. La atención estuvo a cargo de Sanity Care, el centro de salud que funciona dentro de Ezeiza, mientras la terminal siguió operando con normalidad.
"A las 2 se retiró el último pasajero que estaba en sanidad por la intoxicación", concluyeron las mismas fuentes.
La hipótesis de la hamburguesa y la aclaración de la aerolínea
Fuentes aeroportuarias señalaron que los afectados fueron "12 pasajeros de un vuelo de Aerolíneas Argentinas intoxicados supuestamente por una hamburguesa que comieron en un crucero que hicieron. Según los testimonios de los afectados, la hamburguesa no estaba en un buen estado".
La línea aérea, en tanto, salió a despejar dudas sobre el servicio de abordo. "No hay indicios de que la contaminación haya sido causada por el servicio provisto durante el vuelo, ya que los pasajeros intoxicados eran parte de un grupo de turistas que habían recibido un mismo servicio de comidas en Ushuahia, y algunos integrantes de ese mismo grupo no abordaron el vuelo por ya tener síntomas en el propio aeropuerto", aclararon.
Y agregaron que los afectados eran "todos turistas franceses que viajaban juntos, parte de un mismo contigente, venían del mismo crucero y comieron lo mismo en Ushuaia".
Pese a las hipótesis, todavía no se determinó qué producto provocó la intoxicación ni en qué lugar lo consumieron. Tampoco se pudo identificar al crucero del que había bajado el contingente: ni los voceros de Aerolíneas Argentinas ni las fuentes de Ezeiza lograron precisarlo.
Qué dicen desde Tierra del Fuego
En Ushuaia, uno de los principales puertos de cruceros antárticos del país, tampoco dieron precisiones ante la consulta periodística. La ministra de Salud provincial, Judit Di Giglio, aseguró que la gobernación no tuvo participación en el episodio.
"No intervinimos desde la provincia, ya que los síntomas empezaron o en el avión o en el crucero", sostuvo la funcionaria. Además, remarcó que la intervención nacional que controla el puerto de Ushuaia tampoco notificó a las autoridades sanitarias provinciales: "Sanidad de Fronteras tampoco nos dijo nada. La información sugiere que solo se trató de una intoxicación alimentaria, que están todos bien y no hay nadie grave".
En la misma línea se expresó el director del Hospital Regional de Ushuaia, Carlos Guglielmi, quien indicó que el centro de salud no registró situaciones de gravedad ni cuadros de intoxicación severos que puedan vincularse con el caso, que tomó repercusión nacional cuando los pasajeros llegaron a Buenos Aires.
El puerto intervenido y el silencio oficial
El episodio volvió a poner la lupa sobre el Puerto de Ushuaia, intervenido por el Gobierno nacional desde enero de 2026 bajo un esquema de alto hermetismo comunicacional. Sobre la situación de salud de los turistas, los responsables de la estación portuaria no respondieron a los pedidos de información.
El contexto es polémico. Días atrás, la justicia provincial ordenó un allanamiento ambiental en el puerto. El miércoles 28 de octubre, el juez subrogante Sergio Pepe, del Juzgado de Instrucción Nº 2 del Distrito Judicial Sur, dispuso el ingreso de personal de la Secretaría de Ambiente provincial para tareas de inspección y fiscalización ambiental, medida que se concretó con el apoyo de la Prefectura Naval Argentina.
La orden buscó garantizar el acceso de los técnicos provinciales para revisar las instalaciones, el manejo de residuos peligrosos y otros aspectos ambientales. Se dictó en la causa Nº 42.281/2026, tras la denuncia de la Fiscalía de Estado de que personal de la Secretaría de Ambiente no había podido entrar al puerto en distintas oportunidades entre agosto y octubre. Fueron cuatro los intentos frustrados de fiscalización, y la resolución habilitó a la Prefectura e incluso el eventual uso de la fuerza pública.
La Provincia advirtió además que desconoce el destino de residuos peligrosos declarados antes de la intervención federal. El informe de gestión 2025 indicaba que esos residuos seguían almacenados y que su retiro, previsto para enero de 2026, no se concretó por el traspaso de control del puerto. Entre los riesgos señalados figuran la acumulación de residuos peligrosos, derrames de hidrocarburos y contaminación del agua.