Bajó el alcohol, quiso bajar del auto y él no la dejó: la Justicia ya tiene la última palabra
Valentina le pidió una y otra vez que parara. Él siguió manejando alcoholizado hasta que el auto se estrelló contra un árbol. Ahora, la Justicia acaba de ratificar la condena, pero la defensa todavía tiene una carta bajo la manga.
La Cámara de Casación Penal de Concordia confirmó la condena de 3 años y 8 meses de prisión efectiva contra Demián Ferrari por la muerte de Valentina Díaz, ocurrida en un siniestro vial en Gualeguaychú. El tribunal rechazó el recurso que había presentado la defensa del imputado, que buscaba la absolución.
La pena es por homicidio culposo en concurso real con privación ilegítima de la libertad. La resolución fue adoptada por unanimidad y las costas quedaron a cargo de la parte recurrente.
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Según se estableció en el proceso, Ferrari conducía un Volkswagen Golf por calle Estrada, frente al Corsódromo de Gualeguaychú, con Valentina como acompañante. El auto circulaba a alta velocidad y con maniobras imprudentes cuando el conductor perdió el control e impactó contra un árbol.
Los jueces tuvieron en cuenta los testimonios de personas que vieron cómo la joven pedía reiteradamente bajar del vehículo antes del choque, pero Ferrari se lo impedía. Incluso hizo una maniobra marcha atrás y siguió conduciendo hasta el impacto. Valentina sufrió graves lesiones que luego le causaron la muerte.
Los peritajes determinaron que Ferrari manejaba con 1,14 gramos de alcohol por litro de sangre. En octubre de 2024 fue condenado en Gualeguaychú a 3 años y 8 meses de prisión efectiva.
Los argumentos que la defensa intentó sin éxito
La defensa pidió ante Casación la absolución de Ferrari. De manera subsidiaria, solicitó que se descartara el delito de privación ilegítima de la libertad y que se le impusiera una pena de ejecución condicional.
Entre sus planteos sostuvo que el imputado era inimputable por un cuadro psiquiátrico severo que, según su postura, le habría impedido comprender la criminalidad de sus actos. También mencionó la falta de uso del cinturón de seguridad y la patología preexistente de Valentina, quien padecía miastenia gravis.
El tribunal rechazó esos argumentos. Consideró que las pruebas médicas, testimoniales y los mensajes previos permitieron establecer que Ferrari estaba consciente, orientado y con capacidad de autodeterminación. También confirmó la privación ilegítima de la libertad y determinó que la muerte fue consecuencia de su conducción temeraria e imprudente, descartando que el resultado pudiera atribuirse a factores vinculados con la propia víctima.
La condena todavía no está firme
La defensa de Ferrari aún puede presentar un nuevo recurso ante el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos. Hasta que eso no ocurra, la sentencia dictada en Gualeguaychú no queda firme.