Balacera en una barbería: La secuencia de un enojo ajeno que terminó con la vida de un bebé en brazos de su padre
Un cruce de insultos frente a una barbería familiar. Una vuelta con refuerzos y un auto. La secuencia que una fiscal reconstruye y que terminó con un padre cargando a su hijo herido de muerte. Los detalles del enojo ajeno que desató la balacera.
Un intercambio de insultos entre conocidos desató una tragedia que conmociona a Rosario. Un bebé de apenas un año y medio murió tras recibir un balazo en el corazón mientras su padre lo cargaba, dentro del local familiar. La investigación judicial descarta las primeras versiones y revela una cadena de violencia absurda y letal.
El hecho ocurrió en la tarde del jueves en una barbería ubicada en Melincué al 6100, en zona sur. El lugar, manejado por Valentín y su primo Ismael, era más que un negocio: un punto de encuentro donde el pequeño Gian, hijo de Valentín, solía pasar tiempo con su familia.
¿Cómo empezó todo?
Según la reconstrucción de la fiscal Agustina Eiris, a cargo del caso, el origen fue un cruce verbal en la calle. Un hombre identificado solo por su apellido, que comienza con V., pasó en moto con su novia frente al local y tuvo una discusión con un amigo de Ismael. La enemistad entre ellos venía de tiempo atrás.
Lo que parecía quedar en insultos rápidamente escaló. V. regresó al lugar acompañado por otra persona y se enfrentó a golpes con Ismael. Tras esa pelea, ambos grupos se alejaron, dando una falsa sensación de calma.
Sin embargo, la violencia regresó con más fuerza. Minutos después, V. volvió al lugar, esta vez con refuerzos: más personas en moto y un automóvil. Fue desde ese vehículo desde donde se efectuaron los disparos que cambiaron todo.
El momento de la tragedia
En el interior de la barbería, Valentín tenía a su hijo Gian en sus brazos. No hubo tiempo de reaccionar. Una de las balas impactó de lleno en el corazón del niño de un año y medio. También se encontraba en el lugar el hijo de dos años de Ismael, quien afortunadamente no resultó herido.
“Entré corriendo adentro, cuando me miro la mano la tenía llena de sangre”, relató el padre, destrozado, a la prensa. Su intento desesperado por salvar a su hijo fue en vano. “Fuimos al hospital y ya se me había ido en mis brazos”, declaró.
La pista que llevó a las detenciones
Tras la balacera, un gendarme que vive en la misma cuadra intervino de inmediato y logró retener en el lugar a uno de los presuntos agresores, identificado como Mario Antonio Kevin P., de 25 años.
Mientras se confirmaba la muerte del niño, testigos alertaron que el resto de los atacantes había huido en un Chevrolet Corsa gris con la luneta trasera rota. Este detalle, que pareció menor, fue crucial. Durante la pelea a golpes, Ismael había arrojado un botellazo contra ese auto, estrellando el vidrio posterior.
La policía siguió la ruta de escape del Corsa dañado a través del sistema de videovigilancia del 911. La persecución culminó con la detención de otras tres personas: dos hombres y una mujer que intentó evitar los arrestos. En el operativo se secuestró un arma y una bolsita con un polvo blanco, presuntamente cocaína.