Balaceras y armas de guerra en Oeste II: la Justicia investiga si el regreso de un acusado reavivó la disputa por el narcomenudeo
La escalada de violencia en Oeste II reavivó el temor de los vecinos, que ya viven entre balaceras y amenazas. La Justicia investiga si el regreso de un acusado con arresto domiciliario alteró el equilibrio entre los grupos que se disputan el narcomenudeo.
El barrio Oeste II de San Miguel de Tucumán volvió a ser escenario de una escalada de violencia vinculada al narcomenudeo. En las últimas semanas se registraron ataques a tiros, amenazas y publicaciones en redes sociales donde jóvenes exhiben armas de grueso calibre, algunas consideradas de guerra. Dos fiscales investigan los episodios y buscan determinar si responden al enfrentamiento entre los grupos liderados por Javier “Chuky” Casanova y Santiago “Cara i’ Gota” Villafañe.
La hipótesis central es que el posible regreso de Casanova al barrio, tras obtener el arresto domiciliario en una causa federal por tenencia de estupefacientes, habría reavivado una disputa territorial que se arrastra desde hace años. El acusado debía cumplir la medida en una vivienda de Oeste II, con monitoreo electrónico, y tenía prohibido salir de Tucumán o del país, además de una restricción de acercamiento a los testigos de la causa.
La noticia de que volvería al vecindario generó preocupación entre los vecinos y obligó a las autoridades policiales a evaluar medidas especiales de prevención. Fuentes policiales y judiciales ya venían advirtiendo sobre un recrudecimiento de los hechos violentos: en distintos horarios se escucharon disparos y se denunciaron ataques contra viviendas presuntamente relacionadas con los grupos enfrentados.
¿Qué buscan determinar los fiscales?
Los investigadores analizan las vainas y otros elementos recogidos en las escenas para establecer si las mismas armas fueron utilizadas en más de un ataque. También intentan determinar si existieron órdenes impartidas por personas que no estuvieron físicamente en los lugares de los tiroteos.
La pesquisa alcanzó además a una serie de fotografías y grabaciones difundidas en redes sociales. En ese contenido aparecen jóvenes exhibiendo armas de grueso calibre, algunas de ellas consideradas armas de guerra. Para los pesquisas, esas publicaciones podrían formar parte de una estrategia de intimidación dirigida al grupo contrario. La Justicia intenta identificar a las personas que aparecen en las imágenes, determinar dónde se hicieron las grabaciones y establecer si las armas son auténticas.
La hipótesis es que las redes sociales pasaron a funcionar como una extensión del enfrentamiento territorial. Las amenazas, provocaciones y fotografías con armamento no serían publicaciones aisladas, sino mensajes destinados a demostrar poder de fuego y capacidad para controlar determinados sectores del barrio.
El historial de violencia en Oeste II
El conflicto entre los grupos relacionados con Casanova y Villafañe no es nuevo. Ambos habrían mantenido una relación cercana en el pasado, pero posteriormente quedaron enfrentados. Desde entonces, sus nombres aparecieron vinculados en diferentes investigaciones y hechos violentos ocurridos en Oeste II. La pelea se habría profundizado por el control de puntos de venta de drogas y por las alianzas que cada sector mantiene dentro y fuera del vecindario.
Uno de los episodios más violentos ocurrió en enero de 2025, cuando Leandro “Cantina” Álvarez recibió varios disparos. En el lugar del ataque, los peritos recogieron 29 vainas servidas de pistolas calibre nueve milímetros. Álvarez había sido señalado como una persona cercana al grupo de Villafañe. Antes de resultar herido habría participado de un ataque contra una vivienda vinculada al sector contrario. Esa secuencia fue interpretada como una nueva represalia dentro de una cadena de provocaciones y venganzas.
Otro episodio ocurrió en noviembre de 2022, cuando Daniel Omar “Fierrito” Luna fue asesinado durante un enfrentamiento a tiros en la zona de Perú al 4.200. Los investigadores determinaron que en aquella balacera se utilizaron al menos cinco armas de diferentes calibres. Los peritos encontraron 31 vainas servidas a ambos lados de la calle. Villafañe fue posteriormente imputado por homicidio en riña agravado por el uso de armas, aunque su defensa rechazó la acusación y sostuvo que no había participado del enfrentamiento.
En enero de 2024, Braian “Chiripa” Vélez, de 23 años, fue asesinado de un disparo. La víctima habría estado vinculada con Casanova, mientras que el autor del crimen fue relacionado por los investigadores con el grupo contrario. La hipótesis indicaba que Vélez habría aceptado atacar la casa de otro hombre para saldar una deuda. El destinatario del ataque se enteró del plan y habría recibido un arma para concretar su venganza.
El temor de los vecinos
Los fiscales señalaron en diferentes audiencias que numerosos vecinos tienen miedo de declarar y que algunos testigos modificaron sus testimonios después de recibir supuestas amenazas. Otros pidieron ser incorporados a programas de protección.
Los habitantes de Oeste II también denunciaron la existencia de presuntos puntos de venta de drogas. En diciembre de 2025 impulsaron una recolección de firmas para reclamar el desalojo de una vivienda en la que supuestamente funcionaba uno de esos lugares. La mayor preocupación es quedar atrapados en medio de los tiroteos. Muchas familias evitan permanecer en las veredas durante la noche, reducen sus desplazamientos y procuran mantener a los niños dentro de las viviendas cuando escuchan motocicletas o movimientos considerados sospechosos.
El temor se alimenta por la reiteración de los ataques. Los vecinos sostienen que después de cada balacera sobreviene un período de aparente tranquilidad, pero posteriormente se produce una nueva amenaza o represalia.
Mientras avanzan las actuaciones judiciales, los fiscales buscan establecer si los últimos ataques fueron cometidos por las mismas personas, si respondieron a órdenes impartidas por los supuestos líderes y cuál es el origen de las armas exhibidas en internet. La investigación será determinante para establecer si el regreso de “Chuky” Casanova efectivamente reactivó la disputa con el sector de “Cara i’ Gota” Villafañe o si los últimos episodios responden a una reorganización más amplia de los grupos vinculados con el narcomenudeo en Tucumán.







