Barcelona ardió: 128 detenidos, 73 son menores y hay un dato que complica a todos
¿Qué encontraron los Mossos entre los 128 detenidos que explica por qué la policía catalana habla de "violencia gratuita"? La noche que dejó 33 incendios y un dato que involucra a los más chicos.
La policía catalana confirmó este domingo un saldo que dejó en shock a Barcelona: 128 personas detenidas tras la ola de disturbios, saqueos y destrozos que sacudió el centro de la ciudad durante la noche del sábado. Entre los apresados hay 73 menores de edad, un dato que encendió las alarmas de las autoridades.
La información fue difundida por los Mossos d'Esquadra, la policía autónoma de Cataluña, que calificó los hechos como actos de "vandalismo", "daños en la vía pública" y "saqueos".
Una tarde que terminó en llamas
Todo comenzó alrededor de las cinco de la tarde, cuando decenas de jóvenes encapuchados se concentraron en la Plaza de Cataluña. La protesta no había sido declarada y se había convocado a través de redes sociales.
Los manifestantes arrojaron piedras y armaron una barricada con sillas, mesas y mobiliario urbano frente a un centro comercial. Después, le prendieron fuego.
Los videos que circularon en redes mostraron a grupos de jóvenes, muchos vestidos de negro, corriendo por las calles y atacando comercios. El caos se extendió desde la plaza hacia los alrededores: destrozos en calles, paradas de colectivos y hasta bicicletas en el tradicional paseo de Gràcia.
El transporte, colapsado
Ya entrada la noche, la empresa pública de transporte ferroviario Renfe se vio obligada a cerrar la estación de Plaza de Cataluña. Los trenes de Cercanías no paraban allí, y los Ferrocarriles de la Generalitat tampoco.
Los saqueos llegaron hasta la Rambla de Cataluña, donde comercios de telefonía, electrónica, moda y joyas reportaron robos. Los locales de restauración también fueron vandalizados.
La versión de la jefa policial
Cuando llegó la policía, varios grupos se dispersaron, pero los enfrentamientos continuaron en las inmediaciones de la plaza, que quedó blindada por los Mossos d'Esquadra.
"Estamos elaborando los informes para remitirlos, por un lado, a la Fiscalía de Menores y, por otro lado, al tribunal correspondiente", explicó Sílvia Catà, jefa de los Mossos, al medio local 3CatInfo.
Catà precisó que solo dos de los detenidos tenían antecedentes penales. Además, 14 agentes de los Mossos y uno de la Guardia Urbana resultaron heridos durante los disturbios. La funcionaria calificó los hechos de "violencia gratuita".
Según Catà, la policía analiza los perfiles de los detenidos, a quienes definió como "personas totalmente desorganizadas" y convocadas por redes sociales, concretamente por TikTok.
Armas, pasamontañas y 33 incendios
Más allá de los detenidos, hay otras 450 personas identificadas y se abrieron 68 actas administrativas por decomiso de armas blancas, sprays lacrimógenos, pasamontañas, pirotecnia y piedras, entre otras herramientas usadas durante la protesta.
Según información oficial difundida por medios locales, se vandalizaron 23 comercios y los Bomberos intervinieron en 33 incendios.
El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, advirtió que irán detrás de los "culpables y causantes de estos hechos", tanto de los adultos como de los "responsables legales de los menores" que participaron. El Ayuntamiento, afirmó, "se personará por defender los bienes públicos que han sido vandalizados".
El eco en el resto de Europa
Los disturbios de Barcelona se produjeron en medio de otra jornada de protestas en Francia y con réplicas en Italia, Albania y Portugal.
En París, cientos de miles de franceses volvieron a salir a las calles para protestar contra el alto costo de vida, una semana después de los disturbios del 17 de octubre. Bajo un amplio operativo de seguridad, la jornada transcurrió con mucha más calma, aunque hubo algunos enfrentamientos puntuales. Se movilizaron 70.000 policías y gendarmes, apoyados por cuerpos de élite como el GIGN, la BRI y el RAID, mientras militares de la operación Sentinelle protegían edificios públicos.
En Milán, al menos diez mil manifestantes se congregaron en la Piazza Leonardo da Vinci, frente al Politécnico. Se corearon consignas contra el gobierno de Giorgia Meloni y un cartel del partido derechista Liga fue arrancado y prendido fuego. Las fuerzas del orden hicieron controles a varios jóvenes en la plaza Largo Cairoli y en las estaciones Centrale y Cadorna.
En Lisboa, siguiendo el ejemplo español, marcharon en reclamo de viviendas asequibles y criticaron medidas del gobierno de Luis Montenegro que flexibilizan el tope del incremento anual del alquiler y facilitan el desalojo de inquilinos que no paguen la renta.
Por último, Tirana, la capital de Albania, fue escenario de una protesta contra la corrupción y las condiciones de estudio. Los manifestantes arrojaron morteros pirotécnicos a la policía, que respondió con gases lacrimógenos, balas de goma y cañones de agua. Una nube de gas cubrió la Plaza Skanderbeg al anochecer, mientras cientos de casquillos y adoquines quedaron sobre la avenida principal que lleva a la sede del gobierno.