Bariloche a la Carta: la feria que ya tiene a todos hablando de un puesto cordobés
Llegaron buscando hotel y estaba todo lleno: así se enteraron de que Bariloche a la Carta estaba en marcha. Lo que encontraron adentro los dejó sin palabras.
La Feria de Bariloche a la Carta volvió a abrir sus puertas y, desde temprano, los pasillos se llenan de vecinos y visitantes. Frutos secos, mermeladas, quesos, miel y cientos de productos regionales se amontonan en las mesas de los stands, mientras del otro lado los aromas de platos, chocolates y cafés invitan a quedarse.
El predio tiene 5.000 metros cuadrados y alberga más de 100 propuestas gastronómicas, entre el exterior y el interior de la carpa. A eso se suman 200 productores que exhiben y hacen degustar sus elaboraciones artesanales. En el puesto de Balc, chefs invitados cocinan platos especiales para los que se animan a probar sabores nuevos.
«Cada año es mejor»
Noemí, jubilada y residente de Bariloche, es habitué del evento. «Nos encanta, venimos todos los años», afirmó. Junto a su marido recorre la feria de productores y asegura que allí «descubrimos productos que no se consiguen en otros lados». Esta vez compraron «un dulce de leche diferente, que me gustó mucho, y un aceite de oliva, que viene de Las Grutas y es muy bueno». También destacó el stand de Chile, donde se promociona la región de los Ríos.
La oferta de productos regionales es amplia: hongos, truchas, embutidos, frutos secos del valle inferior de Río Negro y una participación especial de Córdoba, la provincia invitada de esta edición.
Laura Pérez Lavayén, martillera y candidata a la reforma de la carta orgánica de la ciudad, recorrió los pasillos junto a una amiga. «Veo nuevos productores que es el primer año que participan, me parece importantísimo que lo hagan», señaló. Y remató: «cada año es mejor». «Me gusta todo, vengo hace siete años y tengo todos los vasos. Me recuerda a la fiesta de las colectividades donde iba cuando era chica», contó.
Sabores y precios para todos los gustos
En el salón de restaurantes, los precios oscilan entre 15 y 35 mil pesos. La variedad va desde comida italiana y el tradicional locro argentino hasta opciones japonesas y las clásicas hamburguesas, que también tienen su versión vegetariana. En El Filo, uno de los puestos al aire libre, las ventas arrancaron bien: el viernes al mediodía, a solo dos horas de la apertura, ya habían despachado más de 30 pedidos.
Entre las opciones más pedidas, una porción de lasagna o locro en Trattoria L’Italiano sale 25.000 pesos. Para comer al paso, la focaccia de pastrami cuesta 18.000, y hay una promo de pinta de cerveza más pancho estilo alemán por 23.000. La propuesta mexicana ofrece dos tacos más una bebida por 22.000, mientras que la comida japonesa, bajo el lema «Japón al paso», tiene combos de entre 20.000 y 33.000 pesos, como el de temaki más dorayaki por 20.000.
Turistas de todas partes
Florencia tiene 29 años y es la primera vez que visita Bariloche a la Carta. «Estábamos buscando los hoteles y estaba todo lleno, ahí nos dimos cuenta», relató. Es neuquina, pero vive en Italia junto a su novio, oriundo de Suecia. Ambos quedaron sorprendidos: la propuesta les pareció «súper variada, desde comida japonesa hasta patagónica».
Eliana llegó desde Viedma con su marido y su hijo. «Nos gusta que esté mejor organizado, y también las propuestas gastronómicas. Este año se lo ve más lindo», señalaron, y destacaron especialmente «las frutas virales, una especie de torta con forma de fruta».
Sofía y su novio también andan de visita. «Nos encanta el lugar, es la primera vez que venimos», contó la pareja, que llegó desde Trelew, al entrar al patio de foodtrucks, donde familias y grupos de amigos aprovechaban un breve momento de sol que interrumpió la tarde nublada del viernes.
Fotos: Chino Leiva.