Bariloche caminó hacia la Virgen: la promesa que llevó a Yanina hasta la gruta
¿Qué promesa llevó a Yanina a caminar hasta la gruta de la Virgen de las Nieves? La peregrinación en Bariloche se adelantó de fecha y reunió a miles de fieles: hubo velas por un padre que atraviesa un mal momento y una fila que no paró en todo el día.
Miles de barilochenses se movilizaron este domingo hasta la gruta de la Virgen de las Nieves, en lo alto de una gran escalera, para dejar sus intenciones y encender velas. La peregrinación, una de las manifestaciones de fe más grandes de la región, se adelantó de fecha por las elecciones convencionales en la ciudad.
La tradicional caminata suele hacerse el primer domingo de noviembre, pero esta vez se corrió para no chocar con los comicios. Aun así, la convocatoria no aflojó: cerca del mediodía, cuando estaba prevista la misa central, las columnas seguían bajando desde la avenida de los Pioneros y desde la Ruta Provincial 82.
Un sol esperado después de tanta lluvia
El clima jugó a favor y se convirtió en motivo de celebración. La temperatura llegó a los 17° y el cielo se mantuvo despejado durante toda la jornada, algo que los vecinos valoraron después de casi un mes de lluvias sostenidas en la región.
«Agradecemos a la Virgen por este día de sol», dijo el obispo Juan Carlos Ares al abrir su discurso. El mismo comentario se repetía entre la gente que se acercó a la plaza, junto a la gruta, donde confluyeron las tres columnas que caminaron hacia la imagen. Hubo también quienes llegaron en bicicleta.
Los fieles de la capilla Nuestra Señora de Lourdes, en el barrio Don Orione, al oeste de la ciudad, contaron que arrancaron a las nueve de la mañana desde el kilómetro 15.500. A esa misma hora, Élida, que asiste cada año, salía desde el barrio El Frutillar junto a integrantes de la parroquia San Cayetano. También se sumaron familias desde El Bolsón y Pilcaniyeu.
«Venimos desde todos los rincones de la diócesis de San Carlos de Bariloche, para caminar como una sola familia, unidos como iglesia peregrina», señalaron desde el Obispado antes de la misa central, que comenzó cerca de las 12.30. La institución, a cargo de la organización, hizo una colecta —se podía aportar mediante un alias— para cubrir los gastos de planificación.
Las historias detrás de la fila
La fila para llegar hasta la imagen de la Virgen estuvo colmada en todo momento. Apoyada sobre la escalera, Marta contó que se sumó a la caminata desde el kilómetro 4 y que llevaba una hora y veinte minutos esperando su turno para encender una vela por su padre. Participa todos los años, pero esta vez la intención era distinta: «vine por mi papá, que está pasando un mal momento».
Más adelante en la fila, Yanina esperaba junto a su familia. «Hicimos una promesa por una operación. Si salía todo bien veníamos, y acá estamos», señaló la mujer, de unos cuarenta años, que había salido cerca de las 9.30 desde el kilómetro 1 de la avenida de los Pioneros.
Junto a la imagen tallada en la piedra hace más de 80 años, los peregrinos encendieron velas blancas y dejaron flores y oraciones. Sobre la orilla del arroyo Gutiérrez, en tanto, muchos se juntaban a tomar mates y recorrer los puestos, que ofrecían desde hamburguesas y pizzas hasta budines, licuados y otros dulces. Varios de esos puestos pertenecían a grupos scout, como Anay-Tue o el de la parroquia Nuestra Señora de las Nieves. Desde allí partió Clara, que vino con sus compañeros de la Iglesia y también participa cada año.
La convocatoria reunió a creyentes de distintas parroquias y grupos religiosos, entre ellos Medalla Milagrosa, Parroquia Santo Cristo, Inmaculada Concepción, Hogar de Cristo y el Movimiento Exploradoril Salesiano.
La misa y el mensaje del obispo
Bajo el gazebo que ofició de altar, el obispo Juan Carlos Ares celebró la misa en honor a la Virgen de las Nieves, homenajeada con esculturas e imágenes que dejaron las congregaciones. Cientos de fieles siguieron la ceremonia desde la plaza, con la parroquia de Virgen Misionera ubicada en el centro de la escena, junto al altar.
El lema de este año fue «Con María unidos, caminamos esperando al Papa León», a dos semanas de la llegada de la máxima autoridad eclesiástica a la Argentina. Ares leyó la última declaración pública del Papa y remarcó «que nadie se quede atrás en el camino» hacia la paz.
«El Papa está estableciendo diálogos para la paz mundial», afirmó el monseñor, después de mencionar la escalada bélica en Rusia y Ucrania.
Al cierre de la ceremonia, el obispo llamó a homenajear una vez más a la Virgen: «Viva la Virgen», proclamó, y los peregrinos respondieron al unísono para dar por terminado el ritual central del día.