Bariloche: los pinos que nadie plantó ya ocupan el 10% del bosque y nadie frena su avance
En Bariloche, los pinos que crecieron sin que nadie los plantara ya ocupan una porción del bosque que preocupa a los especialistas. La ordenanza que busca frenarlos duerme en el Concejo y la temporada de incendios está cada vez más cerca.
La temporada de mayor riesgo de incendios vuelve a poner el foco en un problema que Bariloche arrastra desde hace décadas: la expansión descontrolada de pinos exóticos fuera de las áreas donde fueron plantados. Unos 10% de la cobertura de bosque del ejido ya está ocupada por pinos adultos que crecieron solos, según estudios de investigadores de Red Pinos.
El biólogo Pedro Laterra, investigador de Fundación Bariloche y referente de la red, explicó en diálogo con Tardes con Voz que el fenómeno exige una mirada de largo plazo y una articulación que exceda al ámbito científico.
“La Red Pinos casi pretende ser un modelo de acción, no solo desde el sector científico-técnico, sino de articulación de ese sector con la ciudadanía para juntos generar acciones”, señaló Laterra.
La organización nació en 2021 por impulso de investigadores y sumó rápidamente a otros actores: especialistas de Parques Nacionales, INTA, INIBIOMA-CONICET y Fundación Bariloche, además de la Subsecretaría de Bosques, organizaciones sociales, juntas vecinales y voluntarios.
Una carrera que se mide en décadas
Laterra fue categórico sobre los plazos: no alcanza con campañas cortas. “Esta es una carrera de muy largo aliento. Los procesos de invasión no se miden ni se resuelven en la escala de dos, tres, cuatro o cinco años; son décadas las que tenemos por delante de acción coherente y sostenida si queremos contener el avance”, sostuvo.
El especialista remarcó que conocer con precisión dónde está el problema es clave cuando los recursos son limitados. “Cuando los recursos son limitados es muy importante conocer la espacialización del problema”, explicó.
“No somos antipinos”
Uno de los obstáculos que enfrenta la red es la percepción positiva que la comunidad tiene de los pinos. Una encuesta realizada años atrás reveló que el 95% de los consultados los asociaba con naturaleza, paz o verdor, mientras que menos del 5% los vinculaba con incendios, pérdida de biodiversidad o invasiones. El estudio se repitió recientemente y, aunque mostró cambios, la valoración positiva sigue siendo mayoritaria.
“Nosotros no somos antipinos en cualquier contexto y lugar. El pino es una maravilla biológica, si se quiere. Uno podría pensar que individualmente un ejemplar de pino es muy bello”, aclaró Laterra. El problema, dijo, aparece cuando la especie se expande sin planificación sobre ambientes naturales.
También evitó simplificaciones: “Tampoco somos reduccionistas y vamos a explicar todo incendio por causa de los pinos, eso no es cierto. Pero los pinos contribuyen muy significativamente a ese problema”.
Fuego y pinos, una relación de ida y vuelta
Consultado por el cambio climático, Laterra no dudó: “El cambio climático no juega a favor en este asunto. Como tendencia, el clima se va volviendo más favorable a los incendios y por ello a los pinos”.
La relación entre fuego y coníferas es recíproca. Los pinos generan condiciones que favorecen los incendios, pero los incendios también facilitan su expansión posterior. Algunas especies de coníferas tienen adaptaciones que les dan ventaja frente al fuego en comparación con parte de la vegetación nativa.
“Hay una relación recíproca entre fuegos y pinos, no solo porque el pino favorece los incendios, sino porque los incendios favorecen la expansión de los pinos”, indicó. Y advirtió: “En el largo plazo este problema lamentablemente se va a ir agudizando y por eso la importancia de responder a tiempo”.
Detectarlos antes de que crezcan
Red Pinos impulsa un Registro Ciudadano de Pinos para identificar focos tempranos que las imágenes satelitales no siempre detectan. La clave está en el tamaño: cuando los ejemplares son pequeños se pueden retirar manualmente; una vez que adquieren porte, la extracción requiere herramientas, más recursos y puede quedar alcanzada por normativas que limitan la intervención sobre árboles adultos.
La propuesta convoca a los vecinos a identificar pinos jóvenes, tomar fotografías y enviar la ubicación a la organización.
Además, la red elaboró un proyecto de ordenanza municipal para desalentar la plantación de pinos en espacios públicos. La iniciativa ya fue presentada, pero hasta el momento no avanzó en el Concejo Municipal.
Para Laterra, el verdadero desafío es sostener estas políticas más allá de las urgencias. “Después de cada incendio todos nos conmovemos, nos decimos qué puedo hacer yo”, señaló. Pero insistió en que la acción organizada, coherente y sostenida durante años es la única respuesta posible.
