Bariloche quiere ponerle reglas al voluntariado en hostels: qué esconde el intercambio
Un joven llegó a Bariloche con la idea de viajar y terminó dos años haciendo tareas en una hostería de Circuito Chico. Su caso es uno de los que encendió la polémica: un proyecto de ordenanza quiere regular el voluntariado en los hostels. Qué dice el texto y por qué los hosteleros salieron al cruce.
Un proyecto de ordenanza busca regular el trabajo voluntario en los hostels de Bariloche, una práctica que mueve a miles de viajeros pero que hasta ahora se mueve en un vacío legal total. La iniciativa la presentó el concejal Leandro Costa Brutten (Incluyendo Bariloche) y apunta a establecer normas de fiscalización para el intercambio de alojamiento por tareas.
El texto del proyecto apunta a promover "empleo digno, registrado y con derechos" y a prevenir "aquellas prácticas que puedan utilizarse para sustituir puestos de trabajo mediante formas encubiertas de prestación laboral". La discusión ya está instalada: mientras el municipio reconoce que no hay regulación, los hosteleros defienden la modalidad y los trabajadores locales miran de reojo.
Qué dicen los hostels
Pablo Molteni, presidente de la Asociación Federal de Hostels, fue tajante con Diario RÍO NEGRO: "No se trata de un puesto de trabajo sino de una manera de viajar". Explicó que las tareas varían según la época y el flujo turístico: servir el desayuno, cuidar la huerta o el jardín, hacer los check-in. "El hostel es polirubro", resumió.
En Bariloche hay unos 40 hostels, con un tope de 60 camas por establecimiento. Para Molteni, el viajero típico es de clase media, hoy muy castigada económicamente. Y remarcó que la estructura de estas empresas "no permite una estructura asalariada más grande, pero no le está sacando trabajo a las personas de la ciudad, sino que la mayoría tiene un híbrido entre empleados y voluntarios". En su propio establecimiento tiene dos voluntarios —unas 16 horas semanales— y dos empleados.
La voz de un voluntario
Quimey es voluntario desde hace dos años en una hostería de Circuito Chico. "Es mi primer voluntariado, lo elegí porque quería vivir la experiencia de viajar", contó. Como no estaba seguro de quedarse en Bariloche, no quería alquilar un espacio propio. "Me quedé porque estoy cómodo y contento con el lugar, pero la idea es seguir viajando", señaló.
Sus tareas le ocupan unas cuatro horas por día y tiene un día de descanso semanal. "Sé que hay experiencias de voluntariados no controlados, pero en mi caso no sucede. Me gusta el servicio al cliente y que la gente se vaya contenta. No lo veo como un trabajo", aclaró.
El negocio detrás de la estadía gratis
En plataformas como Worldpackers se ofrece estadía gratuita en Bariloche a cambio de 25 horas de trabajo semanales. También hay ofertas en Salta, Mendoza y otros 140 países. Según el sitio, ya participaron 220 mil viajeros de este tipo de intercambios.
La modalidad no es nueva en Argentina, pero no existe legislación clara ni a nivel nacional ni local. La ley de Voluntariado Social, sancionada en 2004, exige contrato por escrito con tareas, horarios, derechos y obligaciones, aunque no apunta al rubro hotelero. Molteni anticipó que trabajan en un proyecto de ley nacional para formalizar la figura, con un máximo de horas para no competir con los trabajadores.
La pelea por el empleo local
Para Costa Brutten, la situación es desventajosa: "El hotel recibe plata del visitante pero no paga al que trabaja". Y apuntó directo al impacto en la ciudad: "Dejan sin trabajo a la gente de acá, que ya convivimos con problema del trabajo por temporadas".
Desde la Secretaría de Producción y Empleo del municipio indicaron que no está regulado desde el Estado porque "no es una actividad económica en términos de intercambio en salarios". El proyecto del concejal propone que el municipio haga un relevamiento y fiscalice los alojamientos para controlar que los voluntarios no realicen "tareas propias, habituales, permanentes o necesarias de la actividad comercial cuando esa modalidad sustituya puestos de trabajo".
La discusión recién arranca y promete sumar capítulos: entre el derecho a viajar y el derecho al trabajo registrado, Bariloche se convirtió en el escenario de un debate que excede las camas de un hostel.