Bariloche tiene 18 años y la NASA en la mira: la historia del pibe que se metió entre los 15 mejores del país

Quince lugares entre 1800 estudiantes de todo el país y una beca universitaria en juego: el barilochense de 18 años que se metió en la final de un desafío aeroespacial nacional y que, mientras termina el secundario, construye su propio cohete desde cero.

· 6 min de lectura
Bariloche tiene 18 años y la NASA en la mira: la historia del pibe que se metió entre los 15 mejores del país
Bariloche tiene 18 años y la NASA en la mira: la historia del pibe que se metió entre los 15 mejores del país

Pedro Marino Ungar vive en Bariloche, tiene 18 años y una meta que no se guarda: quiere trabajar en la NASA. Su pasión por los cohetes y la ingeniería lo llevó a meterse entre los 15 finalistas de un desafío aeroespacial nacional que arrancó con 1800 estudiantes de todo el país.

El pibe cursa el último tramo del secundario en la Escuela Cooperativa Técnica Los Andes y, en paralelo, avanza con un proyecto propio que no es menor: diseñar y construir su propio cohete, con motor, fuselaje y sistemas electrónicos incluidos.

“De chico me imaginaba que iba a ser ingeniero, no sabía de qué, pero estaba seguro de que quería serlo”, le contó a TN Tecno. Hoy la vocación tiene nombre y apellido: industria espacial.

De Bariloche a Buenos Aires: la final que se viene

El 30 y 31 de octubre, Pedro viajará a Buenos Aires para disputar la final de la Competencia Argentina de Tecnología (OATec), organizada por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Ahí tendrá que poner a prueba todo lo que aprendió de ingeniería aeroespacial.

En juego hay tres becas universitarias para los mejores de la competencia. El ganador se lleva la cobertura del 100% de la carrera de grado en el ITBA; el segundo, el 75%; y el tercero, el 50%.

Para llegar a esa instancia, Pedro superó dos evaluaciones virtuales de la undécima edición del certamen, que este año tiene como eje central la actividad aeroespacial. La primera prueba fue de conocimientos generales de física, matemática, química y biología. La segunda ya se metió de lleno en el espacio: diseño de cohetes, cálculos de trayectorias y misiones espaciales.

La preparación le comió buena parte del tiempo libre. “Paso nueve horas o más por día en la escuela y muchos días regreso tarde a casa. Por eso, la mayor parte del estudio para la competencia tuve que concentrarla durante los fines de semana”, admitió.

Fueron cuatro meses de estudio para las primeras evaluaciones y otros dos, después de conocer su clasificación, para preparar la última etapa.

Cómo será la final del desafío aeroespacial

La modalidad cambia por completo. Los 15 seleccionados se reunirán en Buenos Aires y deberán resolver un problema de ingeniería aeroespacial. Los organizadores los dividirán en grupos y les darán un tiempo limitado para analizar la situación y proponer una solución.

Los jurados evaluarán los conocimientos, la capacidad para resolver problemas, las habilidades prácticas y el desempeño individual y colectivo de cada participante.

Pedro sabe que la presión puede jugarle en contra: “Me preocupa especialmente la posibilidad de que los nervios me impidan organizar las ideas durante la final del desafío. Pero voy a dar lo mejor de mí para poder superar ese aspecto”, afirmó.

Más allá del resultado, hay algo de la experiencia que le genera una expectativa especial: compartir esos días con otros estudiantes de intereses parecidos. “Me entusiasma mucho la parte de poder conocer gente de mi edad con la misma pasión que yo, y considero que, aunque no logre ganar, ese aspecto de la final es invaluable”, sostuvo.

El cohete propio y el sueño de la NASA

La curiosidad de Pedro viene de lejos. Creció en Bariloche junto a sus padres, entre salidas a esquiar, caminatas con amigos y actividades al aire libre. Pero lo que más lo atraía era entender cómo funcionaban las cosas. “Siempre me gustó entender el funcionamiento de las cosas y el porqué de su diseño”, recordó.

Su acercamiento al mundo aeroespacial es más reciente de lo que parece. Arrancó en 2025, cuando un amigo le recomendó un canal de YouTube llamado BPS.space, creado por Joe Barnard, dedicado a compartir experimentos y proyectos de cohetería. Ahí encontró justo lo que le interesaba: comprender, diseñar y probar. Desde entonces empezó a investigar sobre motores, estructuras y sistemas de control de cohetes.

A eso se sumó su fascinación por los vuelos espaciales. “Siempre me gustó ver lanzamientos de cohetes tripulados, y de su reentrada a la Tierra, es algo que me fascina”, confesó.

Hoy desarrolla su cohete por su cuenta, con la colaboración de algunos profesores de la escuela que lo ayudan sobre todo con los materiales. El principal obstáculo es el presupuesto, que por ahora le pone un freno al proyecto. “No sé si llegaré a terminarlo, pero puedo decir que estoy poniendo mucho esfuerzo en que se lleve adelante”, reconoció.

Sus profesores también lo orientan en las decisiones sobre estudios y futuro profesional, y Pedro suele pedirles consejos cuando tiene que definir algo vinculado a sus proyectos. El apoyo de la familia es otro pilar: sus padres siempre lo alentaron a seguir sus intereses y le dieron libertad para elegir qué estudiar. “Mis viejos me dicen a diario que cualquiera sea la cosa que estudie o haga, ellos van a estar completamente de acuerdo y orgullosos de mí”, expresó.

La competencia del ITBA es un paso más en un plan que excede el secundario. Su intención es estudiar ingeniería y especializarse en alguna disciplina ligada a la industria espacial. Todavía no definió el área: le interesan el diseño de cohetes, los sistemas electrónicos y otros aspectos de las misiones espaciales, aunque sabe que necesita seguir formándose antes de elegir.

A largo plazo, la aspiración mayor es sumarse a la agencia espacial norteamericana o a alguna otra organización vinculada al desarrollo de tecnología aeroespacial. “Para trabajar en la NASA, SpaceX o en alguna agencia, primero y principal, tengo que estudiar y absorber la mayor cantidad de conocimiento y experiencia de otras personas”, explicó.

Por eso busca involucrarse en otras competencias de ingeniería y espacio. Una de ellas es el Space School Program, organizado por FISE, donde espera alcanzar la instancia final y tener la chance de viajar a Houston, Texas. La idea es aprovechar cada experiencia para aprender, ampliar conocimientos y armar contactos que le sirvan en el futuro profesional.

En las próximas semanas, su atención estará puesta en dar un paso más hacia ese objetivo: la final del desafío aeroespacial, donde podrá aplicar lo aprendido y pelear por una beca para sus estudios universitarios. Después vendrá la decisión de qué carrera seguir y cómo continuar una formación que, para llegar a la NASA, todavía le exige varios años de preparación.

Más para leer

Probar la comida del Papa, el secreto que guardó uno de sus cuatro custodios en Córdoba
Sociedad
Tres pérdidas, una promesa en Salta y una beba: el pedido que ahora Soledad le hace al papa León XIV
Sociedad
Tres bebés idénticas, una cuna y una vecina de Río Gallegos que no duerme: la historia de Melany
Sociedad
Perdió a su hijo de 11 años y cada Día de la Madre hace lo mismo: "No quiero que sea una tortura"
Sociedad
El duende de la plaza 9 de Julio: el día que hizo temblar Salta con un cañonazo
Sociedad
El calor que ya mató a un hombre de 40 años en Salta y el aviso que ahora preocupa
Sociedad