Bariloche ya tiene su nuevo cuerpo de prevención en la calle: ¿qué pueden hacer y qué no?
Diez integrantes, dos móviles y camperas naranjas: así arrancó el nuevo cuerpo municipal que recorre Bariloche. Su titular aclaró los límites de una estructura que promete prevenir sin perseguir delitos.
El Cuerpo de Prevención Municipal de Bariloche ya está operativo en las calles, con un despliegue inicial de 10 integrantes y dos móviles. La estructura depende de la Subsecretaría de Seguridad Ciudadana y, según su titular, Carlos Bais, su función es preventiva y no policial.
Bais brindó detalles en el programa Ideas Circulares sobre cómo se armó el cuerpo y cuáles son sus límites. Desde marzo se trabaja en la conformación de las áreas, a partir de una ordenanza que fija sus funciones. Se convocó a empleados municipales de distintas dependencias y se inició un proceso de capacitación para el trabajo territorial.
«No somos ninguna policía»
Uno de los primeros puntos que aclaró el funcionario fue la denominación. Ante las dudas sobre si se trata de una Policía Municipal, una Guardia Urbana o una Patrulla Urbana, fue tajante: «Nosotros no somos ninguna policía. Es un cuerpo de prevención nada más: Cuerpo de Prevención Municipal».
La diferencia no es solo de nombre. Según explicó, la seguridad pública corresponde a las fuerzas policiales, mientras que la estructura municipal actúa dentro de las competencias de la seguridad ciudadana, con acciones preventivas ligadas a situaciones cotidianas del espacio público.
Entre las tareas que ya realizan se cuentan recorridas preventivas, controles vehiculares y de alcoholemia, apoyo en operativos de tránsito y asistencia en la vía pública. Bais mencionó intervenciones en garitas de colectivos, donde se detectó a personas consumiendo alcohol o usando esos espacios con otra finalidad, recorridas por el skate park y ayuda durante las nevadas a personas afectadas por el estado de las calles.
El cuerpo trabaja de manera coordinada con la Policía de Río Negro, Tránsito Municipal y otras áreas cuando la situación lo requiere. El límite está dado por el marco normativo que regula a la Subsecretaría. «Nosotros no vamos a combatir el delito, pero vamos a hacer acciones preventivas que desalientan la comisión del delito», sostuvo Bais.
Como ejemplo, puso los controles vehiculares: detectar y corregir una infracción puede evitar accidentes y otras consecuencias graves. La tarea apunta a intervenir antes de que un problema derive en algo mayor.
Estructura y despliegue territorial
La Subsecretaría de Seguridad Ciudadana se organiza en tres departamentos: Monitoreo, Cuerpo de Prevención Municipal y Participación Ciudadana. Este último mantiene contacto con juntas vecinales, asociaciones y vecinos para conocer las problemáticas de los barrios, que no siempre son de seguridad: también pueden ser falta de iluminación, pastizales altos u otras cuestiones que requieren la intervención de distintas áreas municipales o de otros organismos.
«Es un trabajo silencioso pero es un trabajo que demanda tiempo, desgasta energía y requiere un seguimiento en la parte que corresponda», señaló Bais.
En cuanto al equipamiento, actualmente cuentan con dos móviles y equipos de comunicación, mientras sigue la incorporación de uniformes y elementos para los procedimientos, como conos, vallas, silbatos y linternas.
El despliegue territorial está condicionado por la cantidad de personal. Hoy funcionan dos móviles por la mañana y dos por la tarde, con recorridas por el Centro, el Este, el Oeste, El Frutillar y Nahuel Hue, entre otros puntos. La intención es mantener una cobertura equilibrada sin dispersar recursos y, a medida que se sume personal, avanzar hacia un esquema por cuadrículas.
«No es lo mismo tener 10 u 11 personas que tener 40 o que tener 70. No se puede todo. Es paso a paso», planteó Bais.
Formación y expectativas
La capacitación es otro eje de esta primera etapa. Los 10 integrantes son empleados municipales de distintas áreas, seleccionados mediante un proceso que involucra a Recursos Humanos y luego trasladados a la Subsecretaría. Una vez incorporados, reciben formación sobre el marco normativo y sus funciones, además de acompañamiento en las primeras salidas al territorio.
«La misma gente que ya está trabajando le va enseñando qué es lo que tienen que hacer y qué es lo que no tienen que hacer», explicó Bais. El proceso incluye vínculos y capacitaciones con otras fuerzas, y destacó el acompañamiento de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires en formación vinculada con seguridad ciudadana.
Los agentes no portan armas. Su equipamiento está destinado a tareas preventivas y a garantizar condiciones de seguridad durante los procedimientos. Para ser reconocidos por los vecinos, usan camperas naranjas con la identificación del Cuerpo de Prevención Municipal y de la Municipalidad de San Carlos de Bariloche.
Bais remarcó que se trata de una estructura nueva y que su desarrollo será progresivo, con incorporación de personal, capacitación y equipamiento. «Nuestro trabajo va a ser paso a paso, enseñando, capacitando, con las mejores intenciones», afirmó.
También buscó acotar las expectativas: «No vamos a solucionar todos los problemas de Bariloche, es casi imposible», reconoció, y planteó que el objetivo es que la presencia municipal crezca gradualmente a medida que aumenten los recursos.
Por último, subrayó la necesidad de respetar las competencias de cada organismo: «Cada organismo es autónomo, tiene sus competencias, sus fortalezas y sus debilidades. Entonces, el principio del éxito es el respeto y el trabajo humilde que tiene que haber».
(Bariloche Opina)