Barrio Hipódromo: el drama de las cloacas que desbordan hace cuatro días y nadie atiende
¿Cuánto tiempo más deberán soportar los vecinos? El desborde cloacal en 37 entre 118 y 119 lleva cuatro días, y la falta de respuesta oficial ya genera preocupación sanitaria.
En pleno Barrio Hipódromo, los vecinos de la cuadra de 37 entre 118 y 119 viven una pesadilla que ya lleva cuatro días: las cloacas desbordan y nadie se hace presente para solucionarlo. El reclamo, que llegó a través de este diario, enciende una alerta sanitaria que también se cuela dentro de las casas.
“Hace cuatro días que se están rebalsando y nadie vino a ver”, disparó un frentista, visiblemente cansado de esperar respuestas. El hombre, que prefirió mantener su identidad en reserva, contó que la situación no solo ensucia la vereda y la calle, sino que el líquido ya ingresó a los hogares, convirtiendo el ambiente en un foco de infección.
¿Qué pasa en 37 entre 118 y 119?
El problema se concentra en esa cuadra exacta del Barrio Hipódromo, donde las cámaras cloacales parecen haber colapsado. Según los damnificados, el olor es insoportable y el tránsito peatonal se volvió casi imposible. Los vecinos aseguran que han llamado a la línea de reclamos de la empresa de agua y cloacas, pero hasta ahora ninguna cuadrilla apareció.
“No es solo el olor, es el riesgo de enfermarnos”, agregó otro vecino. Los testimonios coinciden en que la situación se repite con frecuencia en la zona, pero esta vez alcanzó un nivel crítico. El agua servida corre por el cordón de la vereda y se acumula en las esquinas, generando un paisaje desolador.
El reclamo que no encuentra respuestas
Mientras los días pasan, la desesperación crece. Los frentistas ya no saben a quién recurrir. “Hace cuatro días que se están rebalsando y nadie vino a ver”, repitió el primer frentista, esta vez con un tono de hartazgo. La falta de respuesta oficial es lo que más indigna, porque el problema no es menor: las aguas servidas pueden traer enfermedades como leptospirosis o infecciones en la piel, especialmente en niños y adultos mayores.
Los vecinos piden que se realice una inspección urgente y que se destape la red cloacal. Mientras tanto, ellos mismos intentan contener el líquido con bolsas de arena y baldes, pero saben que es una solución precaria. “No podemos vivir así”, sentenció uno de ellos.
La cuadra de 37 entre 118 y 119 se ha convertido en un reclamo constante en el Barrio Hipódromo. La esperanza es que las autoridades tomen cartas en el asunto antes de que la situación derive en un problema de salud pública. El reclamo está sobre la mesa, y el reloj corre.