Barrio Refinería: el ultimátum del Gobierno que mantiene en vilo a familias con 40 años de arraigo
El Gobierno nacional intimó a familias del barrio Refinería a dejar sus casas en 10 días. El plazo venció y no hubo desalojo, pero la angustia crece. ¿Qué pasará ahora con los vecinos que viven allí hace más de 40 años?
Un centenar de familias de Rosario espera, con angustia y sin certezas, el desenlace de una intimación de desalojo que llegó desde Nación a fines de abril. El plazo de 10 días que les dieron para dejar sus viviendas ya venció, pero hasta ahora ningún operativo se puso en marcha.
La notificación oficial cayó como un balde de agua fría en el barrio Refinería, puntualmente sobre los terrenos fiscales de Vélez Sarfield y Vera Mujica. Allí, muchas de estas personas construyeron sus hogares hace más de cuatro décadas y hoy temen perderlo todo de un día para el otro.
¿Qué dice la carta del Gobierno nacional?
El documento, remitido por el Ejecutivo, intima a los ocupantes a desalojar la zona en un máximo de diez días. Sin embargo, el plazo se cumplió sin que se concretara ningún procedimiento, lo que genera aún más incertidumbre entre los vecinos.
Fuentes del barrio aseguran que la misiva no brinda detalles sobre alternativas habitacionales ni planes de relocalización. Tampoco hubo un acercamiento previo de las autoridades para explicar los motivos de la medida.
La respuesta de los vecinos y el pedido al Concejo
Ante la falta de respuestas concretas, las familias decidieron movilizarse. Tocaron puertas en todas las instituciones posibles, pero los resultados fueron escasos. Ahora, la expectativa está puesta en la reunión que mantendrán este lunes con los ediles del Concejo Municipal.
Los representantes barriales buscarán que el cuerpo legislativo interceda ante el gobierno nacional para frenar un eventual desalojo y, al mismo tiempo, exigir una solución habitacional digna.
El caso, que mezcla derechos adquiridos con políticas de tierras, promete escalar en los próximos días. Mientras tanto, la tensión crece en un barrio donde la palabra 'desalojo' ya es parte del paisaje cotidiano.