El rector de la UNR, Franco Bartolacci, respondió a quienes cuestionan el manejo de los fondos públicos y enumeró las auditorías que ya revisan cada peso de la universidad. Además, explicó por qué una cuenta que se repite en la discusión pública deja afuera a miles de chicos.
El rector de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Franco Bartolacci, salió al cruce de los cuestionamientos por el manejo de los recursos públicos en las casas de estudio y respondió con un desafío: que se sumen todas las auditorías que se consideren necesarias. Lo hizo en diálogo con el programa Todavía no es tarde, de Radio 2.
“No hay ente público más controlado que la universidad y está perfecto que sea así. Corresponde, son recursos públicos y hay que administrarlos bien. Si se quisieran poner mil controles más, que se pongan. Nadie se niega, todo lo contrario”, afirmó el rector.
Los organismos que revisan cada peso
Bartolacci enumeró las instancias de fiscalización que ya funcionan sobre el sistema universitario. Mencionó a la Auditoría General de la Nación (AGN), que controla los recursos, y a la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau), encargada de supervisar la calidad académica.
A eso se suman las auditorías internas de la UNR, que se rigen por los manuales de procedimiento de la Sindicatura General de la Nación (Sigen). La institución también presenta cada semestre el balance general del ejercicio ante la Contaduría General de la Nación y cumple con lo que establece la Ley de Administración Financiera.
El 95% del presupuesto, a salarios
El rector precisó que la enorme mayoría de los fondos universitarios se destina al pago de sueldos y que ese detalle se informa todos los meses a la Secretaría de Educación de la Nación.
“Elevamos el listado completo del personal, con tipo de cargo, número de CUIT, nombre de la persona y lo que cobra. O sea que el 95% del presupuesto se rinde mensualmente”, explicó.
Para quien quiera revisar las cuentas por su cuenta, Bartolacci recomendó tres portales de acceso libre: Transparencia UNR, con datos de personal y presupuesto; Universidades Compran, que concentra las licitaciones de todo el sistema universitario argentino; y el Portal de las Universidades Públicas de la AGN, que reúne información de las casas de estudio del país.
Por qué discutir el costo de un graduado
En otro tramo de la entrevista, el rector cuestionó las estimaciones que calculan cuánto cuesta formar a un profesional dividiendo el presupuesto de una universidad por la cantidad de egresados. A su criterio, esa cuenta deja afuera buena parte de lo que una universidad hace todos los días.
Como ejemplo, señaló que la UNR sostiene siete escuelas preuniversitarias donde estudian más de 5.000 chicos en Rosario, El Trébol, Puerto San Martín, General Lagos y Casilda. Esas instituciones se financian con el mismo presupuesto, pero rara vez aparecen en las estimaciones sobre el costo de los graduados.
A eso agregó los 13 institutos de investigación de doble pertenencia con el Conicet, otros equipos científicos y un campo experimental de 600 hectáreas repartido entre Zavalla y Casilda, ligado a las facultades de Ciencias Veterinarias y Ciencias Agrarias.
“La universidad es mucho más que la formación de profesionales. Reducirla a la formación o a la producción de graduados, por supuesto que es su misión primaria, pero no es lo único que hace”, sostuvo. Y remarcó que la producción de ciencia y conocimiento también es un aporte central para el desarrollo del país.
Estudiar y trabajar: la otra realidad
Bartolacci también se metió con la duración de las carreras y con las dificultades de quienes reparten su tiempo entre el estudio y el trabajo. Según sus datos, más de la mitad de los estudiantes universitarios trabaja, algo que cambia las condiciones de cursado y, en muchos casos, estira el tiempo necesario para recibirse.
“Yo defiendo el paso por la universidad aun cuando sea más lento, porque el paso por la universidad, por lo que vas incorporando, te transforma la vida”, expresó.
De todos modos, planteó que hay que seguir empujando el egreso y repasó las medidas que tomó la UNR. Recordó que la institución fue la primera del país en modificar, hace tres años, la carga horaria de sus materias, al tomar los mínimos del sistema nacional como máximos para sus carreras.
Esa reforma permitió armar carreras de cuatro años y adaptar de a poco los planes de estudio que ya existían. Según el rector, el impacto en la cantidad de egresados fue notable: la universidad pasó de un promedio de 2.500 graduados a más de 3.800 en los últimos tres años.
También destacó el programa Regresar, pensado para recuperar a quienes abandonaron sus carreras cuando les faltaba poco para terminar. Gracias a esa iniciativa, más de 300 personas ya lograron graduarse.
Los problemas de fondo y la discusión por los recursos
Por último, Bartolacci reconoció que las universidades tienen problemas que deben corregir y desafíos pendientes, pero advirtió que la discusión sobre la disponibilidad de fondos les quita margen para avanzar sobre esas cuestiones.
“Estamos discutiendo lo básico, o sea, poder tener recursos para funcionar, y eso genera dificultades para tener mayor libertad para abordar estos problemas, que son los problemas serios que deberíamos resolver”, concluyó.