Bernal Oeste: Un prefecto que trabajaba para DiDi terminó con la vida de un asaltante en un violento cruce
Un conductor de DiDi, que también es prefecto, respondió a una amenaza armada en Bernal Oeste con un desenlace fatal. Pero lo que los peritos encontraron en la escena no era lo que todos creían.
Un efectivo de la Prefectura Naval Argentina, que se desempeñaba como conductor para la aplicación DiDi, disparó y mató a un hombre que intentó asaltarlo en una calle de Bernal Oeste. El hecho, ocurrido este viernes por la mañana, tomó un giro inesperado tras la pericia policial.
El episodio se registró cerca de las 8.30 en la intersección de Falucho y Chaco. Según las fuentes consultadas, el prefecto fue sorprendido por un individuo que lo amenazó con lo que aparentaba ser un arma de fuego mientras realizaba un viaje para la plataforma.
Ante la inminente amenaza, el conductor no dudó. Sacó su arma reglamentaria y efectuó al menos un disparo contra su agresor, quien cayó fulminado en el lugar. La respuesta fue inmediata y letal.
La revelación que cambió todo
Sin embargo, lo que sucedió después dejó un manto de interrogantes sobre el caso. Los peritos que trabajaron en la escena realizaron un hallazgo crucial: el objeto que el delincuente usó para amedrentar al prefecto no era un arma real, sino una réplica de juguete.
Este descubrimiento introduce una variable compleja en la investigación, que ahora deberá ser analizada minuciosamente por la Justicia. La causa quedó a cargo de los magistrados, quienes tienen la tarea de determinar con exactitud cómo se desarrollaron los segundos previos al disparo y si la reacción del efectivo se encuadra en una legítima defensa.
Mientras tanto, se llevan a cabo todas las pericias correspondientes para reconstruir el enfrentamiento. Se espera que los resultados balísticos y las declaraciones de testigos aporten luz sobre el trágico desenlace.
Un contexto de violencia recurrente
Este violento hecho no es un caso aislado y refleja la peligrosa situación que enfrentan a diario muchos conductores de aplicaciones. El mismo artículo menciona otro episodio dramático ocurrido a principios de este mes en Ingeniero Budge.
Allí, un chofer fue asaltado en la esquina de Lavardén y Baradero, a pocos metros de un colegio. Las cámaras de seguridad captaron la desesperada súplica del hombre, quien, mientras forcejeaba con los delincuentes dentro de su propio auto, les rogaba: “Tengo hijos, pana, por favor”.
El video, difundido posteriormente en redes, muestra cómo los asaltantes se metieron al vehículo con el conductor aún adentro, en pleno mediodía y con la calle llena de gente debido al horario de entrada escolar. Pese a la presencia de vecinos y transeúntes, nadie intervino para ayudar a la víctima.
Los residentes de la zona aseguran que los robos son constantes y han elevado reclamos por una mayor presencia policial. Este clima de inseguridad pone en evidencia los riesgos que asumen quienes trabajan en el transporte por aplicaciones, a menudo convirtiéndose en blancos fáciles para la delincuencia.
El caso del prefecto en Bernal Oeste queda ahora en manos de la Justicia, que deberá dictaminar sobre un hecho donde la línea entre la defensa personal y una tragedia evitable parece extraordinariamente delgada.