Blanca Trotta presentó su tercer libro y reveló qué la inquieta de las pantallas
Blanca Trotta presentó su tercer libro infantil en Posadas: seis cuentos y diez poemas con animales y situaciones disparatadas. Pero fue otra cosa lo que dijo sobre las pantallas y la imaginación de los chicos lo que quedó resonando.
La escritora y docente Blanca Trotta presentó Bichos raros, poemas y cuentos, su tercer libro infantil, en el auditorio de la Escuela Superior de Música de Posadas. La propuesta combinó la presentación literaria con música y danza, en una jornada que reunió a la comunidad educativa y artística de la ciudad.
El volumen reúne seis cuentos y diez poemas protagonizados por animales y personajes singulares, atravesados por el humor y la fantasía. Entre las historias hay una pulga enamorada de un perro, un baile con avispa, mono y tigre, y un gato con una cola muy particular.
Un universo para despertar la curiosidad
Trotta construye escenas inspiradas en experiencias cotidianas y apela al juego como herramienta para acercar a los chicos al lenguaje. La obra busca despertar la imaginación de los lectores más pequeños a partir de situaciones disparatadas y personajes entrañables.
En una entrevista anterior con El Territorio, la autora sostuvo que la literatura infantil no debe limitarse al vocabulario que los chicos ya manejan, sino que puede enriquecerlo y ampliar sus posibilidades de expresión.
La preocupación por las pantallas
Trotta también manifestó su inquietud por el lugar que ocupan las pantallas en la vida cotidiana y por la necesidad de sostener el vínculo con los libros y los relatos orales.
“Ahora todos están acostumbrados a la pantalla y la pantalla les da imágenes fijas y a todas las mismas. Y nos preguntamos dónde queda lugar para la imaginación”, planteó.
Desde esa mirada, escuchar un cuento o leer una historia permite que cada chico arme sus propios personajes, escenarios y emociones, en lugar de recibir imágenes ya definidas. Para la autora, ese proceso también aporta al desarrollo de la sensibilidad y la creatividad.
La escritora considera, además, que el acercamiento a la literatura no debería quedar encerrado en el ámbito escolar. La lectura compartida con familiares, docentes y otros adultos puede transformarse en una práctica cotidiana que acompañe el crecimiento de los chicos.
Una trayectoria entre la música y la literatura
El cruce entre distintas expresiones artísticas atraviesa la historia de Trotta, que llegó a Misiones en 1969 y desarrolló una extensa carrera docente en la provincia. Ingresó a la entonces Escuela de Música en 1975, donde se formó como alumna, luego trabajó como docente y finalmente fue directora durante quince años.
Antes de ese cargo también enseñó en establecimientos primarios y secundarios. A lo largo de 36 años de servicio buscó integrar la música con otras disciplinas, como el dibujo y la pintura, para ampliar las experiencias artísticas de sus estudiantes.
Su primer libro, Canciones para jugar en Misiones, se publicó en 2005 y estuvo orientado inicialmente a docentes de música. El material combinaba canciones y actividades para acercar a los alumnos a diferentes expresiones culturales de la provincia.
En 2014 publicó Cuentos de la tía Blanca, una obra que surgió de los relatos que escribía para sus seis sobrinos nietos. En esos textos, igual que en su producción musical, incorporó ritmos, melodías y situaciones que invitan a jugar con las palabras.
Tras jubilarse encontró más tiempo para dedicarse a la escritura, una actividad que había acompañado su recorrido profesional junto con la música y la enseñanza.
Con Bichos raros, Trotta profundizó esa búsqueda y volvió a poner en el centro de su trabajo la literatura destinada a los chicos. La combinación de cuentos, poemas, humor y fantasía expresa una misma intención: ofrecer historias que estimulen la curiosidad y permitan que cada lector construya su propio mundo imaginario.
