Bloqueos y precios disparados: la crisis en La Paz y El Alto ya deja sin oxígeno a los hospitales
El desabastecimiento de combustible, alimentos y medicinas se agravó en La Paz y El Alto. El gobierno desplegó 2500 policías ante protestas que exigen la renuncia del presidente Paz. Los hospitales tienen oxígeno para 48 horas.
El desabastecimiento de combustible, alimentos y medicinas se agravó este martes en La Paz y El Alto, donde el gobierno desplegó más de 2500 policías ante el temor de una nueva ola de protestas. Los precios de productos básicos se duplicaron y triplicaron, mientras los bloqueos en los accesos mantienen un virtual cerco a la capital administrativa desde hace dos semanas.
La protesta, impulsada por la Central Obrera Boliviana (COB), campesinos, maestros y sectores afines al expresidente Evo Morales, exige la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien asumió hace seis meses tras 20 años de hegemonía del MAS.
¿Qué pasa con los medicamentos y el oxígeno?
La Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (Cifabol) reportó serias dificultades logísticas para distribuir medicamentos y oxígeno. Pidió al gobierno facilitar transporte aéreo para evitar el desabastecimiento. El periodista Robert Brockmann advirtió: “Queda oxígeno para 48 horas en las unidades de cuidado intensivo”.
El gobierno abrió corredores humanitarios el sábado, pero el suministro se agota. En los centros de abasto, varios puestos están cerrados y otros solo venden a clientes conocidos. “Productos básicos alcanzaron precios nunca antes vistos”, indicó el sitio local Brújula Digital.
Enfrentamientos y detenidos
El lunes hubo duros enfrentamientos en los alrededores de la Plaza Murillo, en el centro de La Paz. Las autoridades reportaron 127 detenidos y saqueos en dependencias públicas y negocios. La fiscalía pidió la detención del líder de la COB, Mario Argollo, quien está prófugo, y de otros dirigentes.
Despliegue policial masivo
Este martes, más de 2500 policías fueron desplegados ante el temor de nuevas protestas. Voceros oficiales descartaron un estado de sitio. El comandante nacional de la Policía, Mirko Sokol, dijo a radio Panamericana: “Esta vez vamos a actuar de otra manera”.
El viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano, afirmó: “Esto ya no es una demanda social, es una demanda más política que tiende a debilitar la democracia”. El gobierno considera que Evo Morales, refugiado en el Chapare para escapar de una orden de captura por corrupción de menores, está detrás de las protestas.
En un posteo en X, Morales denunció: “En Bolivia rige un Estado neocolonial, neoliberal y racista que odia y reprime a los pueblos indígenas”. Aseguró que la noche del lunes, seguidores del presidente Paz quemaron la wiphala, símbolo de los pueblos originarios.